Mujeres de miel

Mujeres del campo, tejedoras de palma, amas de casa, y pobladoras de uno de los estados más golpeados por la pobreza y violencia como lo es Guerrero, han formado una cooperativa productora de shampoo de miel y derivados que busca despegar económicamente.


Pablo Correa
Ciudad de México // 28 de marzo de 2013

El sábado en la mañana Chilapa se hace una larga cola de gente en una tienda amarilla que es banco, tienda de electrodomésticos, y que vende desde celulares y computadoras, hasta llantas y transferencias electrónicas de dinero. Aunque falta más de una hora para su apertura la fila sigue creciendo, en su mayoría son personas indígenas que bajan de las montañas cercanas, a la espera de cobrar algún dinero enviado por familiares que han migrado a los Estados Unidos.

Pero no toda la población recibe envíos del otro lado, para la mayoría de la población indígena que alcanza el 20% de la población de Guerrero, además de la migración, debe lidiar con la pobreza, violencia y militarización. A pesar de estos fenómenos sociales, también son visibles algunas experiencias positivas de organización como la Cooperativa de Mujeres Productoras de Guerrero Xochineutl, que hoy busca ser autosustentable a través de la venta de su shampoo Xochineutl o Flor de miel.

La experiencia de trabajo organizado de estas mujeres indígenas, lo precede la experiencia como socias de Oxtutitlan de Fomento al Desarrollo Sociedad Cooperativa, asociación que cuenta con cerca de 130 socios ahorradores en su mayoría indígenas de 22 comunidades, y que con ayuda de asesores externos han aprendido a administrarse.

“Estos son mecanismos de defensa económica para que la gente no quede a merced de intermediarios que han invadido la zona”, dice Héctor Valdés de la Cooperativa de Asesores para el Avance Social (SCAAS), y uno de los asesores de ambas cooperativas.

En las comunidades cercanas a Chilapa, la ocupación principal de las mujeres, además del hogar, son el campo, el cuidado de animales y el tejido de palma para la realización de artesanías. Sin embargo, esta actividad es muy poco remunerada, pues por un rollo de unos 80 metros que implica muchas horas de trabajo, las mujeres sólo reciben unos 10 pesos.

“Somos mujeres indígenas que también nos dedicamos al nuestro hogares y nuestras familias. Hacemos artesanías bordado, huipiles y enaguas. En el campo a la milpa, huertas de flores y siembra de rábanos”, platica Benancia socia de la cooperativa.

Doña Jose aprendió desde pequeña a tejer la palma, es muy hábil y en minutos puede tejer varios metros. Ella es una de las integrantes de esta cooperativa de mujeres, y aunque teje cotidianamente este trabajo la sofoca. “Como que me encela esta artesanía y me encierra, y a mí me gusta salir”, dice con su buen humor que nunca se borra de su rostro.

Así como Doña Jose, el trabajo en la cooperativa para estas once mujeres ha sido una opción de vida diferente y quizá hasta de emancipación. Además de las variadas actividades, estas mujeres han trabajado desde hace mucho tiempo como un grupo mixto de apicultores para consumo propio y venta de miel.

“En las mesas de nuestros hogares la miel es un elemento importante, por lo que hace tiempo decidimos extraer su esencia y elaborar productos originales y de calidad”, comenta Lucía, actual presidenta del Consejo de Administración de la Cooperativa.

“Ellas tenían un proyecto histórico en apicultura, la realidad de la zona por los cultivos no se podía tan fácilmente hacer apicultura orgánica, por lo que se optó por utilizar a la miel como materia prima para la realización de otros productos”, platica Daniel Bastida, asesor de esta cooperativa y miembro de SCAAS.

Aunque formalmente la cooperativa de estas mujeres se formó en 2011, la creación de los primeros shampoos con elementos artesanales inició en 2009. Con el tiempo ha ido incorporando otros productos como el jabón y planean incrementar una línea cosmética que incluya cremas, jabones y shampoos de otros tipos.

Con recursos de la Asociación Alemana para Educación de Adultos, han logrado adquirir maquinaria y equipo para mejorar su producción y mantener su estándar de calidad, mientras que con la asesoría de la cooperativa SCAAS han logrado consolidarse al interior como organización.

La mesas de estas mujeres está endulzada con miel, sea el café, el agua de naranja o el pan, desde hace años estas mujeres dejaron de comprar shampoo. Actualmente tienen una producción aproximada de 300 litros de shampoo al mes. Es una producción modesta, por eso la Cooperativa de Mujeres Indígenas de Guerrero Xochineutl se encuentra ante su reto principal, el de ampliar su distribución y ventas a otras comunidades buscando dejar mayores recursos a sus socias.

Una vez acabado el financiamiento por parte de la Asociación Alemana para Educación de Adultos, el reto también es de sus asesores, pues se tienen que generar las condiciones económicas y que la cooperativa sea un proyecto autosustentable económicamente. Las respuestas hasta ahora han sido positivas, “estamos viendo que nuestro shampoo se está ocupando y ya nos están buscando”, dice doña Jose.

Estas mujeres pertenecen a los 170 mil nahuas que viven en Guerrero, y que representan el 37% de las población indígena de ese estado. El andar de estas mujeres indígenas no solo incluye el caminar sobre la desigualdad, también han tenido que pasar incluso por la barrera del idioma, pues su lengua materna es el Nahuatl. Pero si algo les sobra a estas mujeres es energía que quizá provenga del extracto con el que trabajan, son algo así como mujeres de miel.

Cooperativa de Mujeres Productoras de Guerrero Xochineutl es integrante de la red de cooperativa “G-50”

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