Se cumplen 36 años del golpe priísta a la cooperativa de Excélsior

La cooperativa que le amargaba el desayuno a Luis Echeverría.


Redacción La Coperacha
Ciudad de México // 10 de julio de 2012

El jueves 8 de julio de 1976 se concretó el golpe priista a la cooperativa de Excélsior. La estrategia que inició con la cancelación de la publicidad oficial, continuó con la división de la cooperativa y una invasión de sus predios para acallar al periódico que le amargaba el desayuno al presidente de la “Apertura Democrática”, Luís Echeverría Álvarez. Valga este momento para recuperar brevemente la historia de esta cooperativa.

Cómo surge la cooperativa
Excélsior nace en 1917, heredero de la prensa empresarial y con una línea editorial conservadora capaz de celebrar la muerte de Emiliano Zapata al que llamó “un sanguinario cabecilla”. Aaaay nanita.

Sus posteriores altercados con el bolchevique y Jefe Máximo de la Revolución, Plutarco Elías Calles, además de su simpatía por la lucha cristera, los lleva a ser calificado por el Jefazo como periódico de sacristías. Calles implementa un boicot al diario y a las empresas ahí anunciadas, gulp, y una ocupación policial en noviembre de 1928. El diario es obligado a venderse e inicia una larga crisis.

A mediados de 1931 los nuevos dueños del diario solicitan a la Junta Central de Conciliación y Arbitraje aplicar una moderna reforma laboral que incluye reducción de sueldos, cancelación de contrato colectivo, establecimiento de contratación individual, y otras lindezas. La Alianza de Uniones y Sindicatos de Artes Gráficas no aceptan las condiciones e inician una huelga. Excélsior cede pero un año más tarde declara la quiebra.

Los trabajadores escriben un telegrama a Don Plutarco, donde le solicitan rescatarlo en forma de cooperativa. Calles facilita el proceso confiando que como cooperativa el diario sería más útil para el estado. Así el 29 de abril de 1932 nace legalmente la Cooperativa de Trabajadores de Excélsior.

Los pasos de Scherer
En 1963 es nombrado director Manuel Becerra Acosta (padre) y se rodea de jóvenes identificados como de izquierda en la cooperativa, entre ellos están Julio Scherer y Regino Díaz. Julio que había iniciado su carrera como reportero de la segunda edición de Últimas Noticias y que no era ni abogado, ni filósofo ni periodista, triple nini.

A la muerte de Becerra Acosta, Scherer es nombrado director de Excélsior en una asamblea de la cooperativa en agosto de 1968. Julio incorpora a excelentes reporteros y colaboradores en las páginas editoriales. En los que se cuentan a Daniel Cosío Villegas, Jorge Ibargüengoitia, Ricardo Garibay, Heberto Castillo, Vicente Leñero, Granados Chapa y Octavio Paz; garantizando así una alineación de liga premier.

Pocas semanas después, el 2 de octubre, reprimen el movimiento estudiantil y al día siguiente aparece el memorable cartón de Abel Quezada que muestra un espacio en negro y arriba del mismo, la expresión: ¿Por qué?

El secretario de gobernación, Luis Echeverría Álvarez (LEA), no confiaría más en Excélsior de Scherer y el sabor de su desayuno ya no sería el mismo.

Con una fuerte penetración en la vida nacional y con reconocimientos internacionales, Excélsior vive sus años de mayor influencia y rigor periodístico.

Ahí va el Golpe
Durante el sexenio de Echeverría los reportajes y análisis políticos de Excélsior desentonaban de la prensa escrita y de la línea de los noticieros de la televisión. Por su parte, el discurso de la apertura oficial no pasaba la prueba de la realidad; la represión estudiantil del 10 de junio de 1971, le deslavaba el maquillaje democrático, nacionalista y folklórico.

La vida interna de la cooperativa de Excélsior arrastraba tensiones y procedimientos autoritarios que contravenían su propuesta crítica y progresista que como diario se proponía. Este aspecto se mostraba claramente al exterior como un punto vulnerable. A Luisito le brillaban los ojitos.

El plan para golpear a la cooperativa de Excélsior inicia con un gancho al bolsillo para ablandarlo. En enero de 1976 le suspenden la publicidad oficial, lo que agrava sus problemas económicos y repercute contra el grupo de Scherer en la cooperativa.

Para el 10 de junio del mismo año, el diputado priista y líder del Consejo Agrario Mexicano, Humberto Serrano, dirige la invasión del fraccionamiento Paseos de Taxqueña, terrenos de la cooperativa. Serrano, invasor profesional, condicionaba el retiro de su gente, a la destitución de Julio Scherer.

Televisa, con la objetividad acostumbrada y con Zabludowsky por delante desata campaña contra el diario. A los ataques de la televisión se sumaron desplegados que ya anunciaban el último round.

El golpe decisivo se da el 8 de julio durante una reunión extraordinaria del Consejo de Administración de la cooperativa presidida por Regino Díaz. La acusación que fundamenta la expulsión de Scherer y la de siete compañeros más, es de fraude por 13 millones de pesos.

Los reginistas estaban decididos a todo con tal de desalojar al grupo de Scherer, que en esos momentos pensaba en atrincherarse. En las instalaciones del rotativo se percibía que la violencia era inminente.

Granados Chapa, persuade al grupo de Scherer y marca el desenlace de ese agitado día:

“Un enfrentamiento tendrá consecuencias trágicas y nada ganaremos porque no podremos hacer el periódico ni mantenernos acuartelados aquí por mucho tiempo. Yo pienso que debemos salir ahora dignamente, pero ésa es una decisión y una responsabilidad personal. Yo asumo la mía y me voy”.

La Diáspora como respuesta
Antes de que el sexenio del Rey de las guayaberas concluyera y cuatro meses más tarde del golpe a la cooperativa, 100 mil ejemplares de la revista Proceso circulaban temprano el sábado 6 de noviembre por todo el país.

Subasta de obras artísticas, la solidaridad de la revista Siempre de Pagés Llergo y la venta de acciones entre amigos adinerados y funcionarios, posibilitaron una respuesta casi inmediata y sobre todo desafiante al poder del estado:

La revista Plural dirigida durante cinco años por Octavio Paz y cobijada por Julio Scherer desde el Excélsior, funda otra publicación en diciembre de 1976 mostrando en su portada: “Estamos de Vuelta”.

Uno más, Manuel Becerra Acosta (hijo) que abandona Excélsior junto con Julio Scherer, funda en noviembre de 1977, con otros sobrevivientes de Excélsior, un nuevo diario con la figura de cooperativa: unomásuno.

El golpe sólo multiplicó como gremlins las voces críticas.

Muerte cerebral y desconexión de la cooperativa
Los cooperativistas que expulsan a Julio Scherer nombran de inmediato como director de Excélsior a Regino Díaz Redondo. La línea editorial da un giro y se acomoda al poder político. La muerte cerebral impacta así al que fuera El Periódico de la Vida Nacional.

La cooperativa no tuvo sus mejores momentos administrativos, sus deudas crecían y paralelamente las fortunas entre algunos de sus miembros.

Para las elecciones presidenciales del año 2000, el diario refrendó su incondicional apoyo al candidato del estado, Panchito Labastida Ochoa. Pero justamente ese año pierde el PRI las elecciones y llega Vicente Fox. A Excélsior se le acaba así su única posibilidad de vegetar.

En Octubre del 2000, la asamblea de cooperativistas destituye a Regino Díaz, por malos manejos administrativos, por acabar con la credibilidad del periódico, por pretender vender el rotativo al mueblero Olegario Vázquez Raña y por tener la colección de corbatas más fea de la cooperativa.

El daño fue irreversible y la lucha interna por el control de la cooperativa que duró seis años remató cualquier posibilidad de revivir al diario o de plano cerrar una venta favorable.

Finalmente en enero de 2006 los cooperativistas deciden desenchufar el periódico y vendérselo a… Don Olegario, quien mantenía una excelente relación con la pareja presidencial, negocia con el favor de Fox la deuda fiscal de Excélsior y cierra con los cooperativistas la venta de garage.

Así concluye un capítulo en la historia del periodismo, de la libertad de expresión, del cooperativismo y de la relación entre el poder político y los medios de comunicación.

Fuentes
Salvador Loredo Torres, Algunos apuntes sobre la historia de Excélsior
Vicente Leñero. Los periodistas
Genaro Villamil. El segundo golpe a Excélsior

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