
La cooperativa Pascual respalda la lucha por el territorio en San Luis Potosí.
Este año el Festival del Cerro de San Pedro, en San Luis Potosí, cumple un cuarto de siglo de resistir con cultura, arte, deporte y música; al día de hoy se mantiene como espacio de encuentro, reflexión y aprendizajes. Mantiene viva la memoria de una de las batallas socioambientales más importantes, la lucha de un pueblo contra la Minera San Xavier. Se hace con aliados y organizaciones como la cooperativa Pascual, comprometidas con los movimientos sociales.
El origen de la dignidad
La historia de este festival no nació de la búsqueda de entretenimiento, sino de la resistencia. Hace más de dos décadas, la empresa canadiense New Gold, a través de la Minera San Xavier, impuso un proyecto de minería a Cielo Abierto en el pueblo llamado Cerro de San Pedro. Mientras algunas personas veían una oportunidad económica, otras anticipaban un desastre ambiental.
De esa urgencia por oponerse a la explotación minera, el Patronato Prodefensa del Patrimonio Cultural e Histórico de Cerro de San Pedro, y el naciente Frente Amplio Opositor (FAO) emprendieron no solo acciones legales inéditas, también utilizaron al arte como un ente movilizador de la defensa de ese territorio.
Así surgió el Festival de Cerro de San Pedro, como una herramienta de la “izquierda cultural” para visibilizar el sitio de donde nació la ciudad de San Luis Potosí, y donde el Pueblo Cerro de San Pedro estaba a punto de ser borrado del mapa, señala Carlos Covarrubias, activista y uno de los organizadores del festival.
Relevo generacional
A la lucha histórica que comenzó a mediados de los 90, se han sumado nuevas generaciones que ven en el festival algo más que un evento anual. Claudia Hernández Herrera, abogada e integrante del comité organizador del festival, llegó al movimiento en 2014 a través del colectivo YoSoy132, encontrando en el festival un espacio para diversas causas sociales.
“Para nosotros, Cerro de San Pedro es el municipio que da identidad al estado; está en nuestro escudo, y ver cómo una empresa extranjera venía a quitarnos esa identidad fue lo que me impulsó a participar para que la historia no se repitiera”, explica Claudia.
La sinergia con la Cooperativa Pascual
Muchas organizaciones y personas contribuyen anualmente el festival, la Cooperativa Trabajadores de Pascual es una de las organizaciones que apoyaron desde sus albores al festival, y aunque por muchos años hizo pausa, en los últimos retomó su participación y solidaridad.
“En los primeros años del festival, nosotros fuimos apoyados por la cooperativa para temas de divulgación, promoción y propaganda. Hay viejas mantas en las que aparece el logo de la cooperativa, hay carteles de difusión del Festival del Cerro de San Pedro en aquella época”, describe Carlos Covarrubias.
La participación de Pascual ha sido amplia en varios de los movimientos e iniciativas de carácter social en San Luis Potosí, que van desde la reforestación, el arte, la cultura y el deporte. Además de apoyar el Festival del Cerro de San Pedro también apoyan el Festival de la Sierra de San Miguelito y su carrera por el desierto.
“Apoyamos moralmente, aquí estamos presentes en la parte social, impulsando el evento a todo lo que da y con los seguidores que tenemos, haciendo mucho eco dentro del evento. También nos apoyamos con productos para la hidratación, por ejemplo, en la Rodada del 25° Festival Cultural Cerro de San Pedro”, explica Gonzalo Martínez, gerente de la sucursal de Pascual en San Luis Potosí.
Un monstruo que consumió el paisaje y el agua
En su apogeo, el conflicto de Cerro de San Pedro fue catalogado como el caso de minería de tajo abierto más importante del mundo. El método de lixiviación por montones resultó ser un mecanismo depredador que arrasó el ecosistema hídrico.
“La minera consumía hasta el 5% del agua potable de toda la capital potosina. Hoy, en 2026, aunque la producción fuerte cesó en 2017, el proceso de lixiviación sigue de forma residual, afectando permanentemente el acuífero”, señala Carlos Covarrubias.

Pese a que en 2015 se anunció un retiro gradual, las toneladas de material en los patios siguen drenando sustancias, dejando una herida que las autoridades actuales califican como irreparable. De hecho el monumento natural (el cerro) que dio origen al escudo de San Luis Potosí, hoy ya no existe, pues fue devorado por el tajo minero.
El triunfo de la resistencia fue la modificación del trazo
La lucha social logró desviar el trazo minero. De acuerdo con Covarrubias, la historia original dictaba que el pueblo ya no existiría en 2026, y Cerro de San Pedro sería hoy un fantasma total. El movimiento, además de salvar el casco histórico, logró acortar la vida útil de la mina de 20, a solo 10 años de actividad intensa. “Por eso el pueblo está vivo, está el hoyo, pero está el pueblo”, dice Carlos.
Hoy, resulta irónico para los fundadores del movimiento escuchar a las autoridades estatales y municipales promover el turismo y la restauración como el futuro del municipio.
“Es curioso que 20 años después nos den la razón, cuando el daño al acuífero es permanente y las especies protegidas han desaparecido”, comenta Carlos. Sin embargo, el aprendizaje es invaluable. La defensa de este cerro sirvió como escuela para proteger la Sierra de San Miguelito y fue el motor para detener proyectos similares en lugares sagrados como Wirikuta.
Un festival único
A diferencia de otros eventos masivos, el Festival de Cerro de San Pedro llega a sus 25 años manteniendo su esencia intacta. “Es el único en su especie a nivel nacional por su duración y su carácter totalmente autogestivo”, explica Claudia Hernández Herrera.
Para esta edición, el festival regresa a sus raíces profundas, realizando dos jornadas íntegras en el mero pueblo Cerro de San Pedro, los días 21 y 22 de marzo, reafirmando que, pese a la herida en el paisaje, la comunidad sigue ocupando su territorio. “Es un espacio para recordar, el no olvidar es nuestro principio básico, porque esa memoria nos dio las herramientas jurídicas y sociales”, agrega Claudia.
Para organizaciones como la Cooperativa Pascual, apoyar al festival es reconocer las luchas pasadas. “Ahora sí que de ahí venimos y, pues, no podemos deslindarnos de la misma responsabilidad de continuar en la parte de la lucha social”, Gonzalo Martínez de la cooperativa Pascual.
El movimiento de Cerro de San Pedro ha dejado innumerables herramientas que hoy usan los movimientos ambientales en México. La cultura como lucha, pues el festival impedía los desalojos. La defensa legal, como lo es el litigio estratégico, así como la participación de la academia, que ha producido decenas de tesis y estudios científicos que documentan y reflexionan sobre el daño, y que le quitaron a la minera el monopolio de la “verdad técnica”.
Carlos Covarrubias cita la frase de Mario Martínez, unos de los líderes del Frente Amplio Opositor. “Hicimos todo lo posible y lo imposible por detener a la minera”.
Notas relacionadas:
Alertan posible despojo de empresas extractivas en Ejido Corcovada, San Luis Potosí
Pato Pascual corre por el desierto en sinergia con las comunidades





























