
El poder económico ha tomado el control político con agendas regresivas.
Desde que Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos, la fortuna de los mil millonarios globales creció tres veces más rápido que en los últimos cinco años (sobre todo en EE.UU.) y ha sido la muestra más clara de cómo las oligarquías económicas han tomado el control político, señaló Oxfam en su reciente informe sobre desigualdad.
Al tomar el control político se impulsan agendas regresivas que benefician sólo a un puñado de magnates, se pone en riesgo la democracia y se impacta negativamente en las sociedades, señaló la organización internacional en su informe “Contra el Imperio de los Más Ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios”.
“El número total de milmillonarios en el mundo ha superado las 3, 000 personas, y su riqueza combinada ha alcanzado un valor sin precedentes”, un máximo histórico de 18.3 billones de dólares en el último año, esto es 16% más que en 2024, expuso Oxfam. En contra parte, “una de cada cuatro personas en todo el mundo pasa hambre”.
Algunas de las situaciones que explican el crecimiento de superricos en EE.UU. de acuerdo a Oxfam, fueron medidas de gobierno como la reducción de impuestos a ultra ricos, el bloqueo a los avances de cooperación fiscal internacional, revertir esfuerzos contra el poder de los monopolios y el impulso del valor de las acciones ligadas a la Inteligencia Artificial.
Añade el informe que los milmillonarios globales “están utilizando su fortuna para influir sobre actores políticos, para presionar a un Gobierno, para comprar un medio de comunicación o una red social, o para procurarse los equipos jurídicos más caros frente a cualquier oposición que les garantice impunidad ante la justicia”.
“Quienes más se están enriqueciendo a nivel económico son quienes tienen mayor poder político en todo el mundo, dando forma y configurando sociedades, economías y políticas. Por el contrario, quienes tienen una menor capacidad económica se están empobreciendo también en términos políticos”, sostiene Oxfam.
“El problema ya no se limita al poder de mercado de los magnates y sus empresas ni en la creciente desigualdad, sino en la toma del poder político que legitima agendas regresivas para la mayoría de la población”.

Poner límites al poder de los milmillonarios
La desigualdad extrema y la concentración de riqueza no son inevitables, ni tampoco lo es frenar el poder e influencia política de los superricos, afirma Oxfam.
La organización urgió poner límites entre la concentración de la riqueza y la política a través de algunas acciones como regular estrictamente los lobbies y el financiamiento de campañas electorales y de partidos; garantizar la independencia de los medios de comunicación y la prohibición de los discursos de odio.
Además, propuso impulsar Planes Nacionales de Reducción de la Desigualdad con objetivos y plazos concretos, agendas efectivas de tributación a los ultrarricos para reducir la desigualdad extrema; así como garantizar el empoderamiento político de la sociedad civil y los sindicatos.
Consulta el informe de Oxfam aquí.
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