Mayoría calificada aprueba reforma que protege al maíz nativo

Foto: Cámara de Diputados

Prohíbe cultivo de maíces transgénicos y de todo tipo de modificaciones genéticas no naturales.

Con 382 votos a favor y 88 en contra, legisladores de Morena, Verde, PT y el PRI, aprobaron la reforma a los artículos 4 y 7 de la Constitución que protege al maíz nativo y prohíbe el cultivo de maíces transgénicos, pero además, de todo tipo de maíces con “modificaciones genéticas producidas con técnicas que superen las barreras naturales de la reproducción o la recombinación”.

Este fraseo, propuesto en la segunda iniciativa enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum, fue incluido luego de que organizaciones sociales, campesinas y científicas que integran la Campaña Sin Maíz No Hay País alertaron que la primera iniciativa solamente protegía al maíz nativo de los transgénicos, una biotecnología obsoleta, pero dejaba abierta la puerta a otras formas de maíces genéticamente modificados.

Discusión
En el pleno de la Cámara de Diputados, luego de cinco horas de debate, legisladores de Morena y partidos aliados, lograron la mayoría calificada para aprobar el dictamen en lo general y en lo particular y lo remitieron al Senado para sus efectos constitucionales.

Durante la discusión, el legislador panista Luis Agustín Rodríguez planteó “opciones de coexistencia” entre los maíces nativos y la “competitividad y productividad” que significan los genéticamente modificados. Llegaron a proponer “reservar zonas exclusivas en México para la siembra y cosecha de semillas de maíces nativos”, y otras para maíces transgénicos para potenciar la producción y ser autosuficientes.

En respuesta, la legisladora morenista Xóchitl Zagal explicó que la polinización del maíz es por el aire, por lo cual es muy fácil la cruza entre maíces transgénicos con maíces nativos. Cuestionó el discurso panista de la productividad y competitividad, al pedir “que hablen claro: que digan qué acuerdos, qué intereses oscuros tienen con Monsanto, Bayer y Syngenta”, las trasnacionales dueñas de los maíces genéticamente modificados.

En ese mismo sentido, la diputada del PT Lilia Aguilar afirmó que permitir sembrar maíces genéticamente modificados significa “depender tarde o temprano de la plaga de las semillas de Bayer y Monsanto”.

¿Cómo queda la reforma?
La reforma establece que “México es centro de origen y diversidad del maíz, que es un elemento de identidad nacional, alimento básico del pueblo de México y base de la existencia de los pueblos indígenas y afromexicanos”.

“Su cultivo en el territorio nacional debe ser libre de modificaciones genéticas producidas con técnicas que superen las barreras naturales de la reproducción o la recombinación, como las transgénicas”.

Añade que “todo otro uso del maíz genéticamente modificado debe ser evaluado en los términos de las disposiciones legales para quedar libre de amenazas a la bioseguridad, la salud y el patrimonio biocultural de México y su población”.

“Debe priorizarse la protección de la biodiversidad, la soberanía alimentaria, su manejo agroecológico, promoviendo la investigación científica-humanística, la innovación y los conocimientos tradicionales”.

Además, “el Estado promoverá las condiciones para el desarrollo rural, cultural, económico y de salud, con el propósito de generar cultivos tradicionales con semillas nativas, en especial el sistema milpa, para el óptimo uso de la tierra libre de cultivos de maíz genéticamente modificado, en los términos definidos en el artículo 4º, con investigación, innovación, conservación de la agrobiodiversidad y asistencia técnica, fortaleciendo las instituciones públicas nacionales”.

Celebran reforma
La Demanda Colectiva Maíz, colectividad que desde 2013 frenó legalmente la siembra de maíz transgénico en México, celebró la aprobación de la reforma constitucional y aseguró que el país se posiciona como ejemplo mundial en defensa de la biodiversidad y la soberanía alimentaria.

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