
El 1 de mayo habrá contingente de Lulús en honor al Comité de Mujeres.
Las nuevas generaciones de socias que se incorporan a la Cooperativa Trabajadores de Pascual son herederas de la lucha obrera de hace 43 años. “Viendo la historia de Pascual, las mujeres siempre han estado presentes” dice Verónica Cruz, socia desde hace dos años, al recordar la participación del Comité de Mujeres.
“Somos mujeres de lucha, mujeres de trabajo”, afirma Patricia Izarrarás Aviña, primera presidenta de Pascual durante los años de 2023 a 2025, “venimos de un movimiento de huelga donde sacamos adelante la situación y lo hemos logrado trabajando en equipo” y añade que “unidos podemos hacer grandes cosas”.
La herencia de lucha a las nuevas generaciones
Entrevistada por La Coperacha, la comisionada en relaciones públicas de la Comisión de Educación, Verónica Cruz, afirma que Pascual es un referente al incluir la participación de las mujeres y comenta que hay muchas compañeras en las nuevas generaciones de cooperativistas. “Es un cambio muy grande” que las mujeres se han posicionado en diferentes cargos y puestos.
Añade que la llegada de la primera presidenta de la cooperativa Pascual, Patricia Izarrarás, demostró que una mujer puede ejercer un cargo importante que ha sido ocupado por hombres. Indicó que las mujeres participan en la toma de decisiones y nutren a la cooperativa con su trabajo.
Por su parte, Teresa Ayala, secretaria de la Comisión de Educación, subraya que en años anteriores no se consideraba tanto a la mujer en Pascual, pero ahora en la historia de la cooperativa está la primera presidenta que “puso el nombre de las mujeres en alto. Somos una pieza fundamental”.
Presencia de mujeres en más áreas
Teresa Ayala, cooperativista desde hace siete años, comenta que en el área de producción de plásticos, donde ella laboró, había más hombres ya que no contrataban a las mujeres “porque consideraban que era un trabajo rudo” y “ponían muchos obstáculos. Afortunadamente ya hay más chicas en producción de plásticos”.
A su vez, Verónica Cruz expone que otra sección donde aumentó la presencia de compañeras es en ventas como promotoras. Para la joven socia, las mujeres no están solamente en labores administrativas, “están afuera, en otras áreas”.
Las Lulús entrevistadas destacaron que las mujeres jóvenes aportan a la cooperativa en las labores cotidianas, con los conocimientos que portan cada una y en la flexibilidad del trabajo en equipo.
Al respecto, la Doctora Josefina Cendejas Guízar sostiene que “entre las mujeres hay un potencial altísimo” para trabajar en colectivo porque cultural e históricamente “estamos más condicionadas hacia la cooperación, a formar grupo, a no competir tanto, a realizar cosas en favor de otros, de la comunidad o incluso de colaborar con otras personas”.
Retos para las mujeres jóvenes cooperativistas
La académica en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Josefina Cendejas, señala que uno de los retos que hay con las juventudes es que no se sienten atraídas por las iniciativas cooperativistas. “Estamos viendo la influencia de la ideología del capitalismo tardío de ser un emprendedor exitoso de manera individual cuando no hay nadie que surja sin el apoyo de redes sociales o comunitarias”, pone el dedo en la llaga.
Además, señala que en el mundo “hay una situación muy precaria para las juventudes y México no es la excepción”. A este contexto se le agrega la desigualdad estructural que viven las mujeres, “sólo por ser mujeres”, y se acentúa un tema más a sortear que es los ciudados.
Un ejemplo de ello lo plantea la cooperativista Teresa Ayala con la situación de las madres solteras en Pascual. Ve la necesidad de implementar una iniciativa de cuidados infantiles, para que estén “sin el pendiente de con quién se dejarán a las y los niños” y puedan salir adelante en su trabajo.
Por su parte, Verónica Cruz alienta a sus compañeras a que digan las necesidades que tienen ya que Pascual “está trabajando para tomarnos en cuenta”.

Dialogo intergeneracional
Para lograr un diálogo intergeneracional, la investigadora feminista propone partir del respeto recíproco en el que pueda prosperar la interacción solidaria, cooperativa entre distintas generaciones.
“Respetar a la juventud y particularmente a las mujeres jóvenes, es una tarea urgentísima”, subraya la doctora Josefina Cendejas y añade que “Naciones Unidas reconoció que la violencia contra las mujeres y las niñas es una emergencia mundial. Estamos en un estado de emergencia mundial”.
La académica Josefina Cendejas subraya que cualquier cooperativa u organización social que quiera perdurar en el futuro “tiene que presentar algo que sea atractivo e incluyente de manera deliberada hacia las juventudes y particularmente hacia las mujeres jóvenes”, un plan con algo sistemático y de largo aliento.
Por su parte, la socia Verónica Cruz considera que entre las Lulús se debería impulsar el diálogo para escucharse e intercambiar experiencias. “Hacerlo de manera formal nos abrirá el panorama” y con ello saber las necesidades, las inquietudes y ver en dónde mejorar. “En un principio puede ser de una manera muy cercana, posteriormente ¿por qué no? llevarlo hasta un tema de asamblea”.
Finalmente, la joven comisionada en relaciones públicas da la primicia de que el próximo 1 de mayo marchará Pascual y habrá un contingente de Lulús en honor al Comité de Mujeres.
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