
Desde la Comunalidad
Jaime Martínez Luna
Guelatao de Juárez, Oaxaca
Hace algunos años, el presidente Chávez de Venezuela anunciaba su pretensión de que ese país se convirtiera en un Estado Comunal, después de haber anunciado el Socialismo del siglo XXI. Suena contradictorio hablar de Socialismo y después buscar un Estado Comunal, sin embargo, eso revela la búsqueda de un camino propio.
En la actualidad, los gobiernos que desean derrumbar el Capitalismo en sus países, han utilizado muchos conceptos para dar identidad a sus procesos.
Unos hablan de Humanismo, como en México. Lo cual muestra pensar que la especie humana sigue siendo la prioridad. Otros hablan de democracia, pero casi todos no se alejan de la libertad. Algunos osan con llamarse en proceso de transición al Socialismo. Ninguno habla de alejarse de los derechos humanos, otros anuncian mayor equidad en las relaciones entre el Estado y la Sociedad que dirigen.
Efectivamente, aunque ya no se crea en la democracia y en la libertad, estos conceptos se usan al ver lo peligroso que es adjudicarse conceptos como Socialismo que les delata ante hegemonismos militares y económicos.
Cada gobierno, cuando mucho, acepta estar más cerca de la Izquierda o de la Derecha. Aunque estas denominaciones también han entrado en franca desvalorización. O en franca decadencia.
La decadencia del imperio norteamericano le da a este proceso político conceptual una urgente definición de modos de vida, diferentes o que nombren a lo que verdaderamente se aspira. Es muy claro que las élites políticas en cada país, no reflexionan sobre nuevos modelos de relación social, porque lo único a lo que aspiran es a defender sus intereses, y al hacer esto, no les queda otra que reinventar lo reinventado: la democracia.
En Colombia se habla de Solidaridad, de economía social, de Prosperidad Social, lo que delata la búsqueda de conceptos que evidencien la necesidad de reducir las desigualdades, incluso de aprender de la Sociedad, del pueblo, para ofrecer mejores oportunidades y lograr, si no mayor igualdad, sí para reconocer la capacidad popular para diseñar directamente su bienestar o su futuro.
Lo que queda claro es que no existe otra visión que conceptualmente alimente e identifique procesos de amplia y directa participación popular, que ayude a concebir otro modelo de vida y defina las herramientas para el rediseño del quehacer para el respeto a la vida.
En Venezuela ya se habla de comunas, de lo comunal, aunque esto sea valorado como política pública que va del Estado a la Sociedad, por lo menos ya se usa el concepto comunal para identificar un proceso de amplia participación social.
Lo que importa es que una nueva conceptualización deberá emerger de la verdadera acción de los pueblos. Porque si de algo debemos estar seguros, es que, si se piensa en lo popular, lo popular deberá definirse y llamar a su acción como lo considera normal en su lenguaje. Esto implica no darle ese papel creativo a la academia, sino a los pueblos en acción.
La visión que propone Oaxaca, México, es la Comunalización de la vida. Es decir, se reconoce la sabiduría que existe en la experiencia de suelos comunales que diseñan un comportamiento respetuoso y activo en la satisfacción de las necesidades, con un trabajo comunal que le conduce a la celebración. Esto que es un razonamiento NATURAL, es lo que proponen las comunidades en Oaxaca, que en un 80% define asambleariamente su quehacer para la Comunalización permanente y sistemática.
El hecho de que la Comunalidad sea un mecanismo natural que no reclama más que observación, hace que no se vea su existencia. Tan es así que el gobierno no la toma en cuenta, reinventando la modernidad a través de mega proyectos en los que no participan las comunidades. Y son por lo contrario invadidos y despojados de sus bienes comunes.
Comprender que una entidad federativa de México sólo en un 15% el suelo sea privado, es digno de llamar la atención que el 80% sea comunal y por lo mismo su conciencia social sea Comunal, no individual, es suficiente para afirmar que el pueblo tiene proyecto de vida y una experiencia que debe reconocerse y estudiarse, pues es un modo de vida que nada tiene que ver con la modernidad Capitalista que se empecina en lograr un Gobierno Liberal.
Cierto, los tiempos han cambiado. Desapareció en perspectiva el orden obrero, a pesar de la sobreindustrialización. Desapareció a pesar de su resistencia la plutocracia. China se ha encargado de ofrecer una salida al mercado controlado ya no por la empresa sino por el Estado.
Sin embargo, la importancia del mercado no disminuye, por lo contrario, se acrecienta. Es por ello, que la búsqueda a salidas al mercado suena fuerte y se retoma la experiencia campesina originaria que tiene en el apoyo mutuo, la substancia de cambio.
Entendemos que después de siglos en el poder, será difícil extirpar de nuestro lenguaje y de nuestro imaginario la libertad y la democracia, pero el intento de no olvidar que somos seres comunales naturales, debe enriquecerse si queremos un planeta diferente para nuestros nietos. La inteligencia artificial amenaza en lugar de tranquilizarnos, por eso lo alejado, lo inconcebible puede ser el camino necesario, y eso significa simplemente, volver al sentido común natural e integral.
Imagen: Rufino Tamayo (Oaxaca, Oaxaca,1899-Ciudad de México 1991). América. Pintura Mural.
Colaboraciones anteriores:





























