
L’Après M redistribuye los ingresos hacia el bien común.
L’Après M (después de la M) es un comedor popular y una plataforma de ayuda mutua que, bajo la figura de sociedad cooperativa de interés colectivo, funciona como un espacio comunitario que cubre temas de alimentación y otros servicios indispensables que el Estado no alcanza a cubrir.
El periodista Daniel Caparrós describe que en medio de un barrio popular al norte de Marsella, Francia, formado por bloques de vivienda social grises y deslavadas a espaldas del Mediterráneo, lo que era el antiguo Mc Donald’s Saint-Barthélemy, ahora es un centro social comunitario.
“La cooperativa-restaurante se ha convertido, en apenas cuatro años, en un motor que alimenta a setecientas familias por semana, inserta a vecinos en el mercado laboral y funciona como una auténtica plaza cívica en el norte de Marsella”, define Caparrós.
Del antiguo pasado corporativo queda la M, “intervenida por artistas y reciclada en icono pop, blindada con ironía frente a cualquier reclamación de copyright”. Pero ahora con una fila de vecinos que asisten los lunes para recibir víveres para las familias más vulnerables del barrio.
“El esquema es sencillo en su formulación: un restaurante de acceso universal, menús a precio subsidiado, empleo con itinerarios de inserción y, por encima de todo, un espacio cívico donde reunirse sin pedir permiso”.
L’Après M funciona gracias a una red de unos 40 voluntarios, donaciones privadas, alianzas locales y mucha organización, describe el periodista. Desde abril de 2021, se han inscrito más de 5 mil familias para recibir ayuda alimentaria, cada lunes se entregan unas 700 despensas, además 80 familias las reciben a domicilio. Al mismo tiempo, el restaurante está abierto, genera ingresos y redistribuye los recursos.
Afuera, la fila luce larga pero organizada. Adentro, “todo recuerda a una cadena de comida rápida, solo que aquí la estrella del menú es otra: la hamburguesa OVNI, diseñada por el chef tres estrellas Gérald Passedat”, describe el reportaje.

L’Après M se ha convertido en un espacio cultural y político // Foto: L’Après M
Del sindicalismo a la solidaridad
El McDonald’s de Saint-Barthélemy abrió en 1992 con promesas de empleo. En 2018, el propietario anunció el cierre por pérdidas y se inició una lucha encabezada por los trabajadores por mantenerlo abierto y con ello, sus empleos. De esa lucha se vuelve visible el nombre de Kamel Guemari, ex líder sindical, hoy gerente y vocero de la cooperativa.
Con el cierre del McDonald’s, 77 familias quedaron sin sueldo. Después llegó la pandemia de covid y el confinamiento. “El local reabrió por necesidad. Donde antes había menús, aparecieron palés (tarimas de descargas), listas y voluntarios. Exempleados, vecinos, sindicatos y colectivos transformaron el espacio en un almacén solidario”.
Del comedor popular han surgido otros proyectos como una radio comunitaria: “Radio du Peuple”, y con ella el lugar se ha empezado a transformar también en un espacio cultural y político. Surgió también una Clínica del Apoyo Mutuo, que trabaja con temas de vivienda social y se plantea crear “una comunidad residencial que sirva de refugio y punto de partida hacia la autonomía”.
“L’Après M no es una empresa cualquiera. Es un instrumento económico al servicio del interés público. Redistribuimos nuestros beneficios en actividades solidarias. Somos una empresa de inserción y, al mismo tiempo, una herramienta cívica”, cierra Kamel Guemari al periodista Daniel Caparrós.
Con información de El Salto y del sitio de L’Après M.
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