Para Coyoacán las cooperativas no son prioridad

Balance de un año de la administración de Mauricio Toledo


Redacción La Coperacha
Ciudad de México // 09 de septiembre de 2013

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) aprobado por la ONU y firmado por México establece que “es obligación del Estado adoptar todas las medidas apropiadas” incluidas las políticas públicas, para lograr que se cumpla el “Derecho al trabajo” y a “condiciones equitativas y satisfactorias” en él.

En Coyoacán cientos de personas integrados en cooperativas, pequeñas empresas familiares, proyectos productivos de baja escala, comercializadores, grupos vulnerables y artesanos, han visto afectados sus derechos económicos por decisiones de funcionarios públicos.

Despidos injustificados, falta de pago a cooperativas que ofrecían sus servicios, preferencia por el outsourcing, abandono a las instancias de interlocución con cooperativas, falta de continuidad a actividades de comercialización, manotazos en la mesa y hasta extorsiones, han sido las políticas públicas implementada por Coyoacán hacia el sector de la economía popular.

Consejo congelado
Cuando en octubre del 2012 Mauricio Toledo asumió la titularidad de Coyoacán, la demarcación estaba a la cabeza del movimiento cooperativista en la ciudad. La delegación fue pionera, entre otras cosas, del primer Consejo Consultivo de Fomento Cooperativo a nivel local, donde las cooperativas proponían las políticas públicas que la administración en turno debía aplicar.

Justo hace un año, en septiembre de 2012, en la última sesión del Consejo Consultivo la psicóloga Sofía Jiménez, de la cooperativa Panamedica, leía un discurso en nombre de decenas de cooperativistas locales, donde reconocía el trabajo de la administración saliente y pedía a los funcionarios entrantes continuar con las acciones que habían llevado a Coyoacán “ser la vanguardia en cooperativismo”.

En la mesa de aquél lejano Consejo cooperativo, escuchaban atentos Raúl Flores, jefe delegacional saliente; Adriana Ávalos y Juan Antonio Herrera del Toro, funcionarios de aquel equipo; y por parte de la administración que en seis días tomaría posesión estaban presentes Juan Carlos Barragán y Antonio Andrade Parissi.

Desde entonces a la fecha, ese Consejo se encuentra en la congeladora.

Simpatía por el outsourcing
Las adjudicaciones directas para servicios y productos ofrecidos por las cooperativas están consideradas en el artículo 54 de la Ley de Adquisiciones del DF. Estas asignaciones son casi inexistentes en la vida real, sin embargo en Coyoacán la cooperativa Hércules, formada por 84 personas, en su mayoría mujeres jefas de familia, había logrado convertir la Ley en un hecho concreto.

Hércules trabajó de febrero a octubre del 2012 brindando mantenimiento y limpieza de todas las áreas delegacionales. Alrededor de 320 personas dependían económicamente del trabajo de esta cooperativa, sin embargo al cumplir el primer mes de la actual administración en Coyoacán, el entonces director de Recursos Materiales, José María Ortega, sentenció “se les acabó el contrato y ya no les podemos renovar”.

“Nos echaron a los granaderos”, dice Lety Martínez al recordar el día que las socias se reunieron, desplegaron una manta con el nombre de la cooperativa e intentaron buscar al jefe delegacional. Mauricio Toledo nunca las recibió. La delegación Coyoacán les quedó a deber una factura de 200 mil pesos por un mes de trabajo y regresó a los contratos de outsourcing.

Muchas de las socias de la cooperativa, principalmente madres solteras, mujeres divorciadas y viudas, fueron contratadas con sueldos raquíticos en la empresa que actualmente limpia las oficinas en Coyoacán.

Cooperativas sin ferias
Las cooperativas que participan en las expo-ventas no son tianguistas ni simples comerciantes, tienen que pagar impuestos, comprobar sus gastos y muchas de ellas dependen económicamente de esa actividad comercial.

En Coyoacán se han realizado expo-ventas con gran participación de cooperativas locales como Bazar Fusión, Ecobazares y las Ferias del Pan de Muerto. Para organizar esta última los funcionarios se reunieron en la víspera con los cooperativistas.

“Nunca hubo un apoyo desinteresado, a todos nos cobraban, nos preguntaban qué podíamos aportar y les decíamos que talleres ambientales, remozamiento y capacitaciones”, señala Víctor Fernández, integrante de Ecobazares, organización de prácticas ambientales donde participan 12 cooperativas, 25 pequeños productores, 5 comercializadores, 4 organizaciones de asistencia privada y una de productores de Guerrero.

Recuerda Víctor que para la Feria del Pan de Muerto, Ecobazares pagó de su bolso la logística de los lugares que ocuparon, así cuando Coyoacán les cobró 4 mil pesos por expositor, los cooperativistas decidieron pagar sólo mil cien pesos porque del monto restaron lo que habían gastado en las lonas.

Con un “hagan lo que quieran pero no los vuelvo a invitar a ningún evento”, Barragán les cerró la puerta a las actividades en Coyoacán. Bazar Fusión también tuvo que migrar.

Caravana Guper
En diciembre se organizó en la Alameda Sur un par de ferias, una expo-venta organizada por la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec) con la participación de 100 expositores y la Caravana Guper con 90, entre ellos cooperativistas con alguna discapacidad.

Muy temprano, cuando se montaba el templete y las lonas, Antonio Andrade Parissi, entonces director de Fomento Cooperativo, frenó la actividad al argumentar que no había ningún permiso.

Por la cancelación de esta feria Gustavo Pérez, promotor de la Caravana, metió una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del DF que fue recibida por la lic. Ma. Cristina Gómez Ríos de la Tercera Visitaduría General. También se publicó una nota periodística en el diario Reforma y una carta de la comunicadora Lolita Ayala hacia Mauricio Toledo.

Por presiones, el señor Pérez tuvo que desdecirse ante la CDHDF, Lolita Ayala y el Reforma, no obstante jamás volvió a llevar su caravana a Coyoacán.

Fraude a las cooperativas
Johnatan Alcántara es un joven al que le gusta presentarse como “licenciado Alcántara”. Fue el primer funcionario removido del cargo de JUD de Fomento a Cooperativas señalado de defraudar a las organizaciones que debía fomentar.

Luego de la Feria del Tamal, en marzo, convenció Alcántara a varias cooperativas para que le dieran 870 pesos y asegurar su participación en cuatro expo-ventas que llevaría a cabo en los siguientes meses. “Tengo un salario de 24 mil pesos, no me voy a quemar por 870 pesos que te estoy pidiendo”, decía Alcántara.

El joven funcionario les prometía además un reembolso de 4 mil 500 pesos que habían cobrado a las cooperativas por la Feria del Tamal. Al llegarse la fecha de la restitución, Alcántara no apareció más.

Desde la Delegación Coyoacán se dijo que habían levantado un acta administrativa para ampararse por actos de corrupción y advirtió telefónicamente a las cooperativas que “una persona estaba pidiendo dinero en nombre de la delegación”.

Quien calmó las aguas con los cooperativistas fue Parissi. Acordó con varias de ellas un encuentro donde se reembolsaría el dinero entregado por Sobolotik, Café Tonal, Nulti Pan, LeCafetón, entre otras cooperativas.

Se le pregunta a Javier García de Sobolotik por qué no habían denunciado el fraude en su momento, “se acaba de destapar una cloaca de corrupción en Coyoacán, no nos quisimos prestar a los partidos políticos que buscaban su beneficio”, contesta.

La Coperacha a la calle
Al primer año de administración de Mauricio Toledo se retiró el apoyo a La Coperacha, agencia de información de cooperativismo y economía solidaria, bajo el argumento de que su trabajo no era de utilidad para la delegación.

En una carta pública, el periodista Virgilio Caballero calificó el trabajo de esta agencia como “relevante para el conocimiento de lo que significa la economía cooperativa en la situación general del país”. Por el mismo sentido, el investigador de la UNAM, Boris Marañón, subrayó la importancia de “visibilizar a las cooperativas y a la economía solidaria” en un contexto nacional en donde crecen el desempleo y subempleo.

Para Javier García, integrante de Sobolotik, cooperativa que ha despuntado por su modelo de comercialización entre cooperativas, el trabajo de La Coperacha ha sido una “plataforma de relaciones sociales y fraternas”. Gracias a esta plataforma Sobolotik ha establecido relaciones económicas con las cooperativas Rastafari, La Floresta Gourmet, Labizet, Mujeres Alfareras de Tláhuac, Bicicooperativa Urbana y la cerveza artesanal Cananea.

Balance
A unos días de cumplir un año de entrar en funciones los equipos delegacionales, y mientras que en Miguel Hidalgo, Tláhuac, Xochimilco, Contreras y Tlalpan han emprendido acciones concretas en beneficio de las cooperativas y han instalado sus Consejos Consultivos, en Coyoacán el tema no es prioridad.

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