La Fundación Pascual, ejemplo de política cultural: Demián Flores

Afirma que los megaproyectos atentan contra el territorio y la cultura.

Demián Flores, es un artista visual juchiteco de proyección internacional que ha mantenido una relación estrecha con la Fundación Cultural Pascual que este año cumple tres décadas de promover la cultura.  

El artista colaboró con la revista de la cooperativa Hojas de Utopía, que diseñaba su “paisano” Soid Pastrana. La Fundación le editó una carpeta de gráfica y el cartel de su exposición “Arena México” del año 2000; Demián donó dos grabados y pintó la Serie “Lulú”, que rinde homenaje a los íconos de la cooperativa.    

Como buen alumno del Maestro Francisco Toledo, “me cambió la forma de relacionarme con la vida”. Demián es un artista comprometido socialmente que no duda en afirmar que los megaproyectos atentan en contra del territorio y la cultura.

La Coperacha inicia un ciclo que busca reconocer el origen y la tarea de la Fundación Cultural Pascual que Demián describe como “ejemplo de política cultural”, además  de atisbar su colección, que el artista valora como “un acervo importante de la plástica nacional que muestra la realidad social”.

Demián Flores. Serie Lulú

Referente cultural de la lucha de Pascual
El artista zapoteco, ya casi en la fiesta de sus 50 años, recuerda que las primeras noticias de la cooperativa las tuvo desde muy niño, pues su padre, el poeta Miguel Flores, “de cierta manera participó en la lucha de Pascual; y además, ¿quién de niño no tuvo un triangulito de Boing en sus manos?”.

De joven, cuenta Demián, antes de sus residencias artísticas en los Estados Unidos y Europa, se dio el contacto con la Fundación en la Casa de Cultura de Juchitán. Se estrechó la relación cuando llegó a la capital a estudiar Artes Plásticas en la UNAM. ”Siempre ha sido un espacio de apoyo a los jóvenes. Yo hice exposiciones y colaboré con su revista”.

Cuenta Demián que hizo la Serie “Lulú” en 2004 con la intención de exponerla en área de trabajo de la cooperativa “pero por asuntos de logística no fue posible y se quedó archivada”. Unos años más tarde un galerista de Ámsterdam se la llevó a exponer “y buena parte se vendió en Europa”.

La donación de obras por el gremio artístico en 1985 para financiar el inicio de la cooperativa, al no haberse subastado, convirtió al acervo, estima Demián “en un referente cultural e histórico de la lucha de la cooperativa”.  La Fundación inició con  una colección de 524 piezas y ahora es de mil 897.

Demián Flores. VAho en San Vicente y Dos perros blancos y sarnosos. Piezas donadas a la Fundación Pascual

La gran vena oaxaqueña
La historia de la cooperativa y de su vertiente cultural inevitablemente remite a Oaxaca y específicamente a la franja del Istmo. Demetrio Vallejo, originario de El Espinal, cerca de Juchitán, es todo un emblema en la lucha de los obreros de Pascual y personaje clave en el viraje cooperativo.

Vallejo, líder histórico de la lucha ferrocarrilera, recibe cada año el homenaje de los cooperativistas que asisten a las ciudades de El Espinal y Matías Romero, el pueblo ferrocarrilero que lo vio despuntar como líder del gremio.

El brazo cultural no se quedó atrás. Una vez que la cooperativa votó en agosto de 1991 constituir la Fundación, la primera exposición de su acervo, fuera de sus espacios, se presentó en la Casa de Cultura de Juchitán.

Demián Flores explica que la confluencia con la cooperativa se dio por “el espíritu transformador que en su momento tuvo la COCEI (Coalición Obrera Campesina, Estudiantil del Istmo), que gobernó Juchitán, y obviamente con toda la labor que hizo el Maestro Francisco Toledo en la Casa de Cultura”.

El trabajo de Demián fue marcado por el gran aprendizaje que tuvo de Francisco Toledo al “entender que el arte puede transformar, sino a la sociedad, sí al individuo que es parte del cambio social que se está dando”.

Megaproyectos atentados a la cultura
Sobre las políticas del gobierno, Demián evalúa que en la actualidad “la parte cultural ha sido devastadora. No solo por el costoso proyecto Chapultepec, contrario al plan de austeridad, sino con el Tren Maya y el proyecto del Istmo” (Corredor Interoceánico).

Los megaproyectos, afirma el artista visual, “atentan contra el propio territorio y en contra de un sentido amplio de lo que puede significar la cultura”.   

Demián en estos días expone su serie “Estandartes, Lienzos para la memoria”, en la que se aprecia su compromiso con la cultura popular juchiteca y su  imaginario extendido desde el color. Se puede visitar virtualmente en Casa Lamm.

Al final de la charla el artista istmeño se entusiasma y suelta: “Sería interesante que también esta plática y este nuevo acercamiento con la Fundación diera motivo para otra donación”.

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