De pesca con Tepepan

Han enfrentado un sin fin de contrariedades que van desde la extinción de su fuente trabajo hasta una quiebra técnica de la cooperativa que formaron, a más de dos décadas de conformarse como empresa social, Tepepan ha superado cualquier mal tiempo para llevar el pescado a la mesa.


Pablo Correa
Ciudad de México // 15 de noviembre de 2012

En la Cooperativa Tepepan las canas se tienen bien ganadas, han atravesado más de dos décadas de adversidades y mal clima con el objetivo de llevar el pescado a la mesa. La distribuidora y comercializadora de pescado y mariscos es una de las cooperativas que este año han conseguido parte de los 20 millones de pesos, recurso inédito destinado a las cooperativas de la Ciudad de México.

Tomando en cuenta los problemas que han tenido que sortear con anterioridad, ahora las complicaciones de Tepepan son menores. Hace unos días han dejado pasar un contrato por cerca de un millón de pesos con la Secretaría de Gobernación, pues la fianza para adquirir el contrato se estableció en 20%. Y aunque tenían el interés de consolidar el contrato han preferido dar prioridad a sus clientes constantes como el Instituto Nacional de Nutrición y otros Hospitales e instituciones a quienes también tienen que dejar un depósito como garantía.

En el caso de Tepepan se puede apreciar parte del abandono hacia el sector pesquero que ha prevalecido en los gobiernos. Hoy en día, el mercado en cuestión ha sido aprovechado por las distribuidoras asiáticas, que con precios muy bajos aventajan por mucho a pescadores y distribuidores mexicanos como Tepepan. “El filete fresco mexicano no compite y principalmente se consume el chino, vietnamita y camboyano de diferentes calidades”, dice Gelasio Rojo Gómez, coordinador de operaciones de la cooperativa.

Además de la despiadada competencia asiática hay otros factores como el consumo de pescado, que en nuestro país es todavía muy bajo. Mientras que el promedio de consumo mundial de pescado es de 17 Kg, en México apenas ronda en los 10 Kg. Otro fenómeno que se vive en nuestro país, es la poca variedad en el consumo de pescado que se centra en los filetes, desincentivando a la gran variedad que existe. Por si fuera poco, los volúmenes de mejor calidad de pescado en México son de exportación. Porque así lo marca el mercado.

En la experiencia de Tepepan bien puede ejemplificar el desgano y desinterés que han mantenido los gobiernos en el sector pesquero. Refrigeradores Tepepan, fue una de las empresas paraestatales que conformaban Consorcio de Productos Pesqueros Mexicanos, aglutinaba a varias empresas paraestatales que distribuían prácticamente todo el pescado en México hasta finales de los 80´s.

Con una gran variedad de productos del mar y sobre todo a precios accesibles, llevaban a las comunidades marginadas el pescado fresco y las campañas que promovían el consumo de productos marítimos eran constantes.

Para nadie es un secreto la corrupción que se vivía en las empresas paraestatales en aquella época, “había un montón de corrupción, nosotros nos dábamos cuenta, y las migajas llegaban hasta los trabajadores”, recuerda Gelasio.

“Una vez tuvimos un director que venía de administrar reclusorios imagínate” dice Don Sebastián, presidente de la cooperativa. Malas decisiones, direcciones equivocada, desarticulación en las mismas empresas, ineptitud gubernamental y una inercia que llegaba de los Estados Unidos y Chile, hicieron que se aplicara la fórmula privatizadora.

Refrigeradores Tepepan fue la última paraestatal liquidada en el sector, pero el desmantelamiento era ya una realidad a mediados de los 80´s. De tener tiendas en prácticamente todas las ciudades del país y hasta su propia marca de atún, pasó a ser exterminada. Así quedó el sector pesquero, a la deriva y sin ningún tipo de planeación estratégica al futuro.

A la par de que se extinguía la participación pública y se desmantelaba la empresa Tepepan, un grupo de trabajadores negoció con el gobierno la compra de la comercializadora paraestatal liquidada. “El gobierno le apostó a que los trabajadores no tendríamos la organización ni la cohesión suficiente como para adquirir los bienes”, cuenta Gelasio. En tan solo dos meses y con el dinero de sus liquidaciones hicieron válida la opción de compra, en 1990 formaron la Cooperativa Tepepan.

El cambio para estos trabajadores fue radical, si bien algunos tenían alguna experiencia sindical lo que tuvieron enfrente era algo nuevo y distinto. “Muchos no teníamos conocimiento, la mayoría empezó con la idea de resolver un problema de trabajo y la opción que teníamos en ese momento fue la opción cooperativa”, narra Don Sebastián.

“Viniendo de una empresa tan grande como lo era Tepepan, visualizábamos proyectos que iba a tener una gran incidencia en el país, sin embargo nos dimos cuenta de que éramos un micro proyecto, con una incidencia menor”, explica Gelasio.

La recién fundada la cooperativa de productos pesqueros fue recibida con la epidemia del cólera de 1991. La enfermedad de la que había estado libre por más de un siglo América Latina y por lo tanto a México, causó una imagen negativa que afectó el consumo del pescado.

A pesar de esto, la cooperativa logró sobreponerse con un crecimiento sostenido, cuando se disponía a dar el salto y con viento en popa, la cooperativa pidió un préstamo fuerte a una cooperativa holandesa que ayudaría a refaccionar y crecer la empresa.

Con un préstamo de 70 mil dólares y con planes de crecimiento en marcha la cooperativa se enfrentó al mayor problema desde su fundación, su principal cliente que representaba el 80% de sus ventas entró en una proceso de restructuración y suspendió los pagos a la cooperativa. La falta de diversificación en sus ventas cobró factura y llevó a la empresa social aun crisis y una quiebra técnica. “Le debíamos a Holanda, no teníamos recursos, teníamos deudas de servicios y a proveedores”.

Los años siguientes fueron un calvario, bajo medidas duras que se prolongaron por una década la cooperativa salió avante y nunca dejó sus compromisos de lado. En 2009 la cooperativa terminó por liquidar su deuda con lo que inició una nueva etapa. En contraste con su crisis, hacia sus clientes Tepepan siempre respondió como una empresa social entre cuyas virtudes está la seriedad.

A casi un cuarto de siglo de mareas altas y bajas, con errores enmendados y con muchos retos por delante, creen tener la capacidad para aportarle todavía a este proyecto. “Necesitamos atrevernos a buscar recursos”, dice Gelasio.

Aunque el mejor beneficio que podría recibir esta cooperativa sería el financiamiento para solventar las fianzas de clientes, un recurso para adquirir congeladores para camarones, filetes, almejas y mojarras no caerá nada mal.

A Tepepan se le viene la edad encima, la tercera parte de la cooperativa que es la más joven, ronda los cincuenta años, por lo que la renovación se convierte en un reto.
“Esta no ha sido cualquiera experiencia, a veces nos falta la capacidad de auto reconocimiento de lo que hemos sido capaces de hacer”, dice Gelasio.

Mientras el pescado asiático invade las mesas de un un país rodeado de mar, un sin número de cooperativas pesqueras, distribuidores y comercializadoras siguen esperando la atención gubernamental que incentive este sector que debería ser considerado como estratégico.
“Hoy solo hay sector privado y sector social, evidentemente el sector social pesquero está abandonado”, concluye Gelasio.

Algo se debería pescar de esta cooperativa, en donde pueden más las ganas que las canas.

Cooperativa Tepepan es integrante de la red de cooperativa “G-50”

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