
Cooperativa Pascual vuelve a las calles en la marcha obrera.
Pascual es una cooperativa forjada en las calles. Hace más de cuatro décadas, sus trabajadores estuvieron por 3 años a sol y lluvia en los rincones de la ciudad boteando para sostener la lucha obrera.
Gritaron sus demandas de incremento salarial, recontratación por despidos injustificados, titularidad del contrato colectivo y justicia ante los asesinatos de sus compañeros trabajadores Álvaro Hernández García y José Concepción Jacobo.
Marcharon varias veces al Zócalo encabezados por su Comité de Mujeres. Tomaron la Secretaría del Trabajo por 17 días como parte de una estrategia sugerida por el histórico líder obrero, Demetrio Vallejo. El tiempo calificó la estrategia como ganadora.
Este 2026, en el marco del Día Internacional del Trabajo, luego de seis años de ausencia (pues no marchaban desde mayo de 2019 debido a las restricciones impuestas por la pandemia de covid), la cooperativa volvió a las calles.
Se ve se siente, Pascual está presente
Los titulares de los Consejos de Administración y Vigilancia de Pascual, Héctor Martínez y Adrián Neri, propusieron volver a marchar, pronunciarse y hacerse presentes en el contingente obrero. La cooperativa aceptó. Había razones para ello.
Un contingente variopinto de unas mil personas, formado por diversas generaciones de cooperativistas, se apostó desde temprano a un costado del Ángel de la Independencia. Estaban socios fundadores, sus hijos y hasta los hijos de los hijos. Y como en los tiempos del Comité de Mujeres, las Lulús volvieron a salir.
Integrantes de la más nueva generación de socios de Pascual, como Aurora Martínez, Gerardo Gómez y Erandi Valenzuela, dijeron estar motivados a marchar y recordar el origen de la cooperativa: “Aquí seguimos y estamos orgullosos de lo que somos y de quién representamos”.
El sabor y ritmo lo puso la batucada que llegó desde Matías Romero, Oaxaca: Un grupo de adolescentes de la secundaria Demetrio Vallejo que mantiene el legado del exlíder ferrocarrilero y el vínculo con la cooperativa.

Nosotros producimos, por eso exigimos
Entrón como todos los socios fundadores, Salvador Torres Cisneros tomó el micrófono desde el camión de Boing que encabezaba el contingente cooperativo para realizar tres denuncias muy sentidas:
La primera, que el incremento al gravamen a las bebidas azucaradas obligaría a Pascual a pagar este año un total de 900 millones de pesos, recurso con lo que se podrían construir dos plantas de producción y seguir apoyando al campo mexicano.
La segunda vino en forma de reclamo a las autoridades por privilegiar a Coca-Cola, a la que “sí le concedieron que pague solo la mitad del impuesto”, dijo Salvador, en referencia al acuerdo entre la trasnacional y gobierno que le concedió pagar 1.5 pesos por litro en lugar de 3.08 en versiones “light” o “zero”. Pascual, en cambio, para enfrentar ese incremento, tuvo que reformular y apostar a un producto nuevo completamente sin azúcares.
La tercera denuncia fue una alerta para el cooperativismo en México. Alertó Salvador que con la propuesta de reforma al artículo 2 de la Ley General de Sociedades Cooperativas, “los legisladores están permitiendo que se privaticen las cooperativas”.
Junto a Pascual también iban otras cooperativas con demandas como el respeto a la autonomía y en contra de una sobrerregulación y certificación impositiva que, luego de varios años sin reformas al sector, les obsequió el Legislativo.
La cooperativa, es la alternativa
Un aprendizaje de la antigua huelga de Pascual fue comer (aunque sea unas tortas) antes de la jornada. No se sabía cuándo terminaría el trabajo, el boteo e informar a la gente de las demandas. Por eso las tortas que alguien repartió a un costado de Bellas Artes, supieron a ese momento histórico.
Las trabajadoras de limpia, utensilio en mano, barrieron los adoquines ante la entrada de Pascual sobre Avenida 5 de Mayo en clara muestra de que la clase trabajadora se identifica y se une. Bueno, casi toda la clase obrera, porque mientras por un lado, entraban contingentes al Zócalo con demandas al Gobierno Federal, en el Centro Cultural del México Contemporáneo, otros líderes sindicales se reunían con la presidenta Sheinbaum en torno a una tal “primavera laboral de la cuarta transformación”.
Allá degustaron aplausos Napoleón Gómez Urrutia, líder del Sindicato Nacional Minero y diputado por Morena; Alfonso Cepeda Salas, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE); María de Jesús Rodríguez, de la central morenista Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (Catem); Tereso Medina, secretario general de la central priista Confederación de Trabajadores de México (CTM).

No que no, sí que sí, ya volvimos a salir
A pleno rayo del sol, arriba del templete principal, Héctor Martínez enfatizó que la cooperativa regresó a las calles para reafirmar el valor del trabajo colectivo y subrayar que el cooperativismo en México es un pilar vivo de la economía del país.
Usó un tono respetuoso pero firme para decir que la cooperativa está de acuerdo con las políticas de cuidado a la salud de las niñas y niños, pero no con los impuestos excesivos que le cargan a Pascual a pesar de su naturaleza social. Por ello, remató con la demanda de una mesa de diálogo y trabajo para que el fortalecimiento de la economía social pase del discurso a una política pública efectiva.
La cooperativa Pascual hizo escuchar sus demandas como lo hiciera hace más de 40 años.
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