Diez años de resistencia cultural y cooperativa en Chapata Vive

Martín, Esmeralda, Areli y Martín Alonso mantienen este refugio cultural en la Narvarte.

Fiestones cooperativos, todo el año.

A 50 pasos del Metro Etiopía, sobre Diagonal San Antonio 1410, en la colonia Narvarte Poniente, existe una cafetería y cooperativa que ha visto cómo se ha transformado la calle en 10 años. Llegaron la industria inmobiliaria, innovadores modelos de negocios y nuevos vecinos.

El establecimiento en cuestión, de nombre Chapata Vive, tiene un logotipo que recuerda al generalísimo campesino transfigurado con lechugas y grandes bigotes de chiles. Permanece como un espacio cultural, cooperativo y autosustentable.

Contracorriente
Esta es una cooperativa familiar que se ha ido adaptando y re configurando conforme la realidad se les atraviesa. Sirve productos elaborados de maneras colectivas, como el Boing de Pascual, el café Maya Vinik de Chiapas y el chocolate de Las 400 Voces. 

Es un “refugio” abierto a expresiones artísticas en una zona que se ha gentrificado. “Vamos un poco a contracorriente generando un espacio comunitario y cultural en una zona que tiende más bien a la individualización y a la defensa de la empresa privada”, dice Martín Alonso Navarro, uno de los socios de la cooperativa.

Esmeralda Vázquez, otra de las socias, narra el paso del tiempo a partir de las personas: Al principio había mucha gente adulta mayor pero después de la pandemia del covid 19, los parroquianos comenzaron a ser jóvenes. Destaca que han trabajado para que sea un lugar seguro para mujeres, gracias a ello, son ellas, quienes más visitan el lugar. 

Conservar vivo este espacio es también una acción política, coinciden, “porque bien podríamos hacer un buen negocio, pero ese no es el objetivo del Chapata, si no mantener su identidad, generarse como una opción de la economía social y solidaria y crecer poco a poco”, afirma Martín Alonso.

No corporativizar
La cooperativa ha mantenido una postura crítica y activa. En 2020 exigió cambios puntuales en la política pública para atender necesidades urgentes de cooperativas locales derivadas de la pandemia.

Este 2026, cuando recién se han materializado reformas legislativas que condicionan el fomento cooperativo a una certificación y a la inscripción al Padrón Nacional de Cooperativas, Chapata Vive tiene mucho que decir.

“El movimiento cooperativo está estancado precisamente por las políticas públicas”, dice el socio Martín Navarro y padre de Martín Alonso. El nuevo padrón “es un proyecto fallido creado para corporativizar al sector social”, secunda Esmeralda. Martín Alonso destaca una contradicción en esta política. “El Estado no entiende bien lo que significa la autonomía cooperativa y lo único que ha logrado es alejarnos de su proyecto político”.

Recuerda que hay demandas claras desde el sector como facilitar el acceso a la Seguridad Social o buscar una fiscalización diferente  pero no han sido escuchadas.  

“Lo que sigue para todo el movimiento cooperativo es volver a reforzar la lucha y hacer entender a las autoridades, a quienes hacen las leyes, que somos distintos, que no somos una empresa y que no vamos a dejar corporativizarnos por el Instituto Nacional de la Economía Social”, remata Martín Navarro.

El ideal de esta cooperativa es que cada trabajador pueda convertirse en socio.

Aprendizajes
De Chapata Vive han surgido dos tesis académicas y es parte del proyecto universitario Pasaporte de las Economías Alternativas. Pero sus aprendizajes mayores nacieron del intercambio de experiencias con el gremio cooperativo – cafetero.

A partir de un encuentro que sostuvieron hace dos años con las cooperativas Vendaval, Canto Café, Café Victoria, Cafeína y Las 400 Voces, Chapata Vive entendió que, en palabras de la socia Areli Maceda, el cooperativismo no es un proyecto dado, idílico, horizontal, por el contrario, se debe construir a partir de necesidades “para crear ese otro mundo que queremos”.

Chapata Vive se organiza a partir de algo que denomina “niveles de participación”. Es así que tienen tres figuras. La primera es la de colaborador o colaboradora, que es introductoria al trabajo y lo más operativo que existe. La segunda es la de responsable de turno, que ordena e impulsa las actividades de cada turno. Al final, está la figura de socio o socia, que involucra más disposición tanto en trabajos operativos como en comisiones.

“Si bien no es un trabajo jerárquico, tampoco es horizontal, estamos construyendo otra cosa”, sintetiza Areli. Su proceso organizativo está pensado con el ideal de que quien trabaje ahí en algún momento se pueda sumar a la sociedad cooperativa.

Fiestón 
Aunque el cumpleaños es el mero 15 de enero, a Chapata Vive le gusta festejarlo como en los pueblos, por mucho tiempo y varias veces. En 2026 han soplado las velas en dos actividades centrales. 

El 28 de marzo tuvieron un primer fiestón de aniversario con el Peón Molesto, uno de los clubes de ajedrez más grandes de México, que tiene 113 afiliados y es dirigido por Fiona Denise de la Rosa, titulada “árbitro nacional” con licencia FIDE. En el festejo hubo partidas amistosas y un torneo blitz (partidas rápidas) donde participaron unos 30 ajedrecistas.

Fiona dice que Chapata Vive le aporta un lugar seguro al ajedrez, sobre todo para mujeres. El Peón Molesto realiza diferentes torneos al año en distintos espacios, pero esta cafetería “es la sede que más me gusta”, dice la ajedrecista y añade que no permite la participación de acosadores o tramposos, y en eso, se siente respaldada por la cooperativa.

Grandes fiestones a lo largo del año.

El segundo fiestón ocurrió el 18 de abril. Fue una fiesta de cuatro pistas. Por un lado se presentó una colaboración con el artista plástico Mr. Cruz, quien diseñó la imagen de Zapata con la identidad cultural de esta cafetería. La segunda pista fue la presentación del documental La luz del alba, producido por la cooperativa de cine El Principio, que narra las luchas de comunidades indígenas.

Guadalupe Ortega, cineasta y guionista, viajó desde Tlaxcala para presentar el documental fruto de su trabajo y de su extinto compañero Xavier Robles. Guadalupe piensa que la propuesta del Chapata Vive de proyectar cine a la manera de un cine club tiene el valor de debatir y generar reflexión. Añade que, contrario a las plataformas digitales actuales que fomentan el individualismo, el cine club fomenta la comunidad.

En una tercera pista, el artista plástico René Ramírez inauguró la exposición “La Tumba del Rey Tuatha Dé Danann”, con trazos que retratan una forma de resistencia de lo humano y lo natural frente al capitalismo y la destrucción. Para cerrar por todo lo alto, la cuarta pista fue una samba bailadora por Zapata con el grupo brasileiro Os Bacanudos. Tremendo pachangón.

Después de tal descarga de actividades, Chapata Vive tomó la decisión de descansar los lunes, pues el descanso también es una forma de festejo. Ahora abren de martes a domingo de 10 am a 10 pm, pero amenazan con seguir el fiestón cooperativo el resto del año.

Notas relacionadas:

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor deja un comentario
Por favor ingresa tu nombre