Pasaporte al mundo tangible de la economía alternativa

El equipo creador del Pasaporte de las Economías Alterativas en Casa Cafeína.

Universitarios crean un circuito de espacios para ser visitados y conocer otras formas de hacer economía.

En la Ciudad de México existen cafeterías, panaderías, museos y otros espacios que funcionan a partir de una lógica distinta a la búsqueda de ganancias, pues ponen por delante otros valores no monetarios como el buen vivir, el pago justo y la sustentabilidad.

Con la idea de visitarlos, palparlos, acercarlos a un sector universitario en formación y conocerlos más allá de lo que dicen los libros, un equipo de cinco personas, entre académicos y promotores, crearon el Pasaporte de las Economías Alternativas, un documento gratuito que será entregado el lunes a estudiantes de la Facultad de Economía de la UNAM, y días después, a estudiantes de la UAM Iztapalapa.

El pasaporte genera un circuito de nueve espacios, que en cada visita entregarán un refrendo y abrirán un tiempo para la interacción con los visitantes para dar a conocer su realidad, cómo funcionan, por qué existen, sus dificultades y las preguntas curiosas que vayan naciendo.

Indagar la realidad
La economista Fabiola Martínez Flores fue la creadora de esta idea. En medio de una charla en la cooperativa Cafeína, uno de los sitios a visitar con el pasaporte, la académica dice que “en ocasiones los alumnos romantizan estas prácticas, no las bajan a la realidad”. Y el propósito de este proyecto es “despertar interés para que los alumnos sigan indagando”, porque “hay una explicación económica” detrás de ellas.

Otro impulsor del proyecto, Jonathan Sánchez Nava, también economista pero de la Universidad Autónoma Metropolitana, delinea cómo va a operar el pasaporte. Primero, dice, se difunde entre los alumnos de la UNAM y la UAM. Después se realiza un censo para saber quién está interesado en adquirirlo. (Al momento van 129 personas anotadas para recibir el documento de viaje.) Al final se hacen las visitas y la interacción entre estudiantes y proyecto.

El pasaporte cuenta, además del domicilio del proyecto alternativo, con algunas preguntas base para introducirse a la “realidad de cada espacio” que deberán ser llenadas por los estudiantes. Y exploran la posibilidad de una devolución sobre la experiencia y una “incorporación de una visión social más amplia” con las opiniones de los familiares y las amistades que también usen el pasaporte.

Foto: Antonio Mendoza

Los nueve remansos
Los espacios de la economía alternativa que aparecen en el pasaporte son Casa Cafeína, una cafetería ubicada en Copilco-Universidad. Las 400 Voces, una chocolatería y cooperativa que se ubica a tres calles de la primera.

También está la Cooperativa Despensa Solidaria, una cooperativa de consumo ubicada en Coyoacán y la Feria Multitrueke Fausto, que nace a la sombra de las jacarandas de la Facultad de Economía en Ciudad Universitaria.

Otros espacios son el Museo de la Mujer, el Museo Casa de la Memoria Indómita, ubicados ambos en el Centro Histórico; las cooperativas café Chapata Vive, cercano al Metro Etiopía, y Vendaval, ubicada en la colonia San Rafel; la cooperativa Café Victoria, en el centro de Tlalpan; y cierra el tour, Pausita Café, con domicilio en el barrio de Santa María la Rivera.

Sobre la participación de estos lugares, Roberto García, de Casa Cafeína, dice que fue muy fácil aceptar su incorporación, pues viene de vínculos generados hace mucho tiempo y de trabajar en redes con los otros espacios, a los que considera hermanos.

Reflexionado con economistas
La diseñadora, Samantha Aguirre Guerrero, de plano no cobró por su trabajo. Pensó más bien en la ayuda mutua, otra práctica de estas economías alternativas que las hacen funcionar. Para ella su experiencia se nutrió en adentrarse y ofrecer un documento interactivo y atractivo para los usuarios, dice.

Uno más de los impulsores del documento viajero es el doctor Antonio Mendoza. Para el economista, “el pasaporte va a trascender a los alumnos”. Será interesante reflexionar sobre estas visitas, explica. “Las economías alternativas son asociadas con experiencias de los pobres, pero es importante discutir el modelo de estas economías, cómo y por qué funcionan”, apunta.

Añade que será importante hacer una pausa al concluir el ciclo académico que tiene vigencia el pasaporte, y evaluarlo antes de extenderlo e incluir a otras cooperativas que ya han levantado la mano para participar.

La promotora Angélica Cruz Vixtha, de amplia trayectoria en el trabajo con cooperativas y en bases de datos, lleva camino largo en identificar más proyectos de economías alternativas, pero eso será en una segunda etapa.

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