La Cooperativa de Salud Panamédica: La mujer cooperativista se construye como Sujeto

La cooperativa PANAMEDICA la encuentras en Av. Panamericana s/n, Centro Social de la U.H. Villa Panamericana. Del. Coyoacán. Tel. 5171-6812


Por Luis Valadez Betancourt
Lic. en Sociología, colaborador de Panamédica

En el actual modelo de libre mercado, todo es una mercancía en potencia. Incluso el discurso feminista ha sido introducido como objeto de consumo y bajo la máscara de lo “políticamente correcto” se festeja a “las mujeres en su día” cada 8 de marzo. En la política partidista mexicana somos testigos de cómo un partido de derecha confesional, que se caracteriza por negar a las mujeres el derecho sobre su cuerpo y su sexualidad, tiene como estrategia, ante el evidente fracaso de su gobierno, impulsar a una mujer como candidata presidencial, intentando capitalizar el “valor” de ser mujer en términos de mercadotecnia política. La estrategia oficialista, sin embargo, esconde el profundo temor que tienen los sectores más reaccionarios y conservadores de nuestra sociedad ante la fuerza y la capacidad transformadora de las mujeres en distintos ámbitos de la vida social, que van desde la familia hasta las empresas, pasando por las ONG’s, las escuelas y los movimientos sociales. Este temor y desprecio por lo femenino-revolucionario queda al descubierto, por ejemplo, cuando la candidata panista declara que ella “va a gobernar con los pantalones bien puestos”. O sea, como hombre. Así, se refleja que el lugar de subordinación de la mujer sigue siendo el preferido para la élite política en nuestro país.

Sin embargo, es en los movimientos sociales donde el potencial transformador de la mujer se ha mostrado con fuerza. El sociólogo Alain Touraine señala que en ellos “las mujeres desempeñan un papel importante porque aprendieron, a través de luchas victoriosas, a unir en sus proyectos vida profesional y vida personal, el universo instrumental y el universo simbólico, y por lo tanto, a actuar como Sujetos, fortaleciéndose y definiéndose en términos que van mucho más allá de la mera demanda de igualdad o una exigencia de identidad: permitieron a la mujer definirse mucho más que los hombres, como Sujetos capaces de asociar vida profesional y vida afectiva, y superar en consecuencia las contradicciones del mundo actual”.

El movimiento cooperativista tiene como características reivindicar el autonomismo y la responsabilidad individual y colectiva en el desarrollo económico y social, así como una actitud contraria al clientelismo y al paternalismo en lo político. Es, en ese sentido, un espacio propicio para la integración entre lo personal y lo colectivo. La Cooperativa de salud Panamédica es un ejemplo de cómo (en qué condiciones y bajo qué referentes) es posible esa integración; y de la trascendencia del papel de las mujeres en la construcción de alternativas al modelo neoliberal hegemónico. No es casualidad que en este año 2012 (a 5 años de su fundación) 3 de cada 4 integrantes de la cooperativa son mujeres, y que los nuevos consejos de administración (que antes de la asamblea del 25 de marzo, estaban compuestos por hombres en su mayoría) ahora son mujeres las que los dirigen.

Si en el pasado el mundo de lo laboral era asociado con lo masculino y el lugar de trabajo era el lugar de la jerarquía y la obediencia, las mujeres cooperativistas hoy nos enseñan que es posible invertir esa perspectiva y que el desarrollo de las capacidades no está peleado con el mundo de los sentimientos y emociones. No hay verdadero crecimiento si este no es abarcador y es importante tomar en cuenta que esa capacidad integradora no es exclusiva de uno de los sexos y que ahora es momento de que todos, hombres y mujeres, aprendamos la lección.

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