
En 2026 ingresaron 54 jóvenes como nuevos socios.
Para la cooperativa Pascual preparar el cambio generacional es un reto. De los cerca de mil socios que fundaron la cooperativa en diciembre de 1984 sólo quedan unos pocos. Por ello, incluirles en el cambio de estafeta la identidad cooperativa, el origen obrero, la perspectiva de género y un panorama del movimiento cooperativo es tarea principal.
En 2026 se convirtieron en nuevos socios 54 jóvenes, con ello, las nuevas generaciones suman alrededor del 70% de quienes integran la asamblea general, órgano máximo de toma de decisiones.
Como parte de su proceso de integración han tenido que pasar por el curso de inducción que brinda la Comisión de Educación. Parte fundamental es una visita a las plantas de producción para que conozcan todo el proceso de elaboración de los productos Boing, Lulú, Pascual y el nuevo Néctasis sin sellos.

En la visita, celebrada a finales de abril a la Planta de San Juan del Río, Querétaro, la sangre más nueva de Pascual recorrió las instalaciones. Entre varias otras cosas, vieron el proceso de renovación de maquinarias para sustituir algunas de más de 30 años.
El gerente de la planta es el ingeniero José Luis Ruiz Cerda, un socio fundador que ha visto pasar todas las décadas de la cooperativa desde su constitución. Junto con los nuevos socios, hizo el recorrido por la planta productiva y les fue explicando el funcionamiento de las diferentes áreas, así como las renovaciones.
Un mensaje queda muy claro en la visita. Les dice que a pesar de sus 41 años en activo, no piensa jubilarse hasta dejarles una planta con nuevos equipos y con procesos productivos funcionales para que al menos produzca, 40 años más.
Nueva sangre
Aurora Martínez, Gerardo Gómez y Erandi Valenzuela pertenecen a la última generación de nuevas socias y socios. Tienen estudios de Administración de Empresas, Ingeniería Industrial y Psicología, respectivamente, así como al menos un familiar directo en la cooperativa o que participó en ella. Esto último es requisito actual de Pascual para ser cooperativista.
Se desprenden un momento del grupo de 54 nuevos socios para intercambiar sus impresiones de la cooperativa. Aurora, que trabaja desde hace 10 meses en mantenimiento de edificios, dice que el recorrido y la plática le sirvió para comprender lo que es el sentido de pertenencia.
Erandi, quien tiene apenas un mes trabajando en la cooperativa, se muestra impresionada por el orden y la limpieza de la planta, pero también por el amor que Ruiz Cerda le tiene a la cooperativa y cómo lo transmite a sus compañeros.
Gerardo trabaja en la planta de San Juan del Río y le tocó ver hace unos meses la llegada de la nueva maquinaria. Como parte de su trabajo cotidiano debe visitar las diferentes áreas productivas. Se dice asombrado porque las máquinas han trabajado sin pausa desde hace 33 años, “las quitaron no porque no funcionaran, sino porque los equipos nuevos pueden automatizar y mejorar los procesos”.
Cooperativismo
Erandi se pregunta cómo le hicieron los socios fundadores hace 41 años para comenzar a trabajar una industria compleja después de no contar con una estructura luego de de tres años de lucha.
Ella y sus compañeros reconocen que detrás de los logros de la cooperativa están décadas de trabajo de sus familiares. También admiten que lo conseguido por los socios fundadores es producto del trabajo colectivo y de tener un objetivo común.
Actualmente la cooperativa genera alrededor de 4 mil 500 empleos directos, incluyendo aquí a sus socios, y más de 20 mil empleos indirectos. Como parte de su sello de identidad, mantienen una relación estrecha con productores campesinos.
“Siento que el cooperativismo es una excelente forma de trabajo porque no recae solamente en una persona” y en Pascual “ha sido bien implementada”, dice Aurora. Gerardo añade que también es importante la ayuda mutua: “No solo porque yo sea almacenista, significa que no podré hacer trabajo de las demás áreas. Hay que conocer y si puedo ayudar. ¿Por qué no hacerlo?”.

Por otros 40
Este puñado de nuevos socios le apuesta a que la cooperativa siga adelante “mínimo 40 años más”, dice Gerardo. Piensan en conceptos como reinvertir, sumar tecnología e innovar, así como aplicar estrategias para permanecer a la vanguardia.
Aurora afirma que para ello, los retos principales son mantener el compromiso y lograr una expansión, pues el producto del campo mexicano convertido en bebida “tiene con qué volverse internacional”, añade. Gerardo afina esa misma idea y agrega que “si queremos exportar, lo principal primero sería llegar a lugares donde no estamos en México”.
En ellos se va materializando la idea que les ha sembrado José Luis Ruiz Cerda para llegar a esta meta: “La cooperativa está aquí, con maquinaria, con todos sus procesos, con todo un futuro, pero de quién depende que eso funcione es de esta nueva generación”.
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