Homenaje a 15 años de periodismo silvestre

“Llevar las historias fuera de la comunidad, pero a la vez acercarlas a más comunidades”.

Erick Huerta Velázquez
Ciudad de México // 20 de octubre de 2020

Cuando me invitaron a tomar parte en el festejo de esta quinceañera, además de sentirme honrado, me sentí un poco nervioso, pues volvieron a mi mente los momentos embarazosos de cualquier chambelán. Me tranquilicé cuando me explicaron que el festejo, aunque tendría baile, sería a la distancia y que mi participación consistiría en comentar el libro que reseña los quince años de esta jovencita.    

Como siempre, mi estupenda planeación me llevó a que el fin de semana anterior al evento me recordaran que tenía que leer el libro para dedicarle unas palabras a la quinceañera. El sábado anterior a la fiesta me dispuse a descargar el libro de la liga que me habían enviado. Cuando vi la portada, lamenté profundamente no tener un ejemplar impreso. Hay libros que con solo verlos te invitan a leerlos y este era uno de ellos.

Quince años que llevaron el aullido de un coyote a convertirse, para decirlo con sus palabras, en lo que sería el proyecto más ambicioso y menos lucrativo jamás imaginado hasta entoncesLa Agencia Noticiosa Fresca y Solidaria La Coperacha. Dedicada a llevar a la luz las experiencias que construyen una alternativa a la economía capitalista, la de la colaboración, del respeto al medio ambiente, de la equidad, en otras palabras, las que construyen el mundo con el que muchos soñamos.

Este libro es una de las cosas buenas que trajo la pandemia, pues fue la ocasión para que La Coperacha reenfocara por un tiempo su labor periodística para mirarse al espejo y reportear su historia, que es también una historia de economía solidaria y comunitaria.

Lo anterior para fortuna de muchas organizaciones y colectivos, porque en este campo, como ellos mismos lo comentan, te enfrentas a procesos continuos de aprendizaje y desaprendizaje, en los que tienes que apartarte de los referentes que normalmente se te presentan, pero provienen de una cultura dominante cuyos fines son distintos. Es ahí donde un trabajo como este, al sistematizar y publicar su experiencia, nos regala referentes más cercanos a nosotros, a los que podamos referir nuestra práctica.

La historia comienza a contarse en el capítulo Recuento entre las Piedras, ya que es en los pedregales de Santo Domingo, Coyoacán, luego de un taller de periodismo comunitario organizado por la delegación, donde surgiera el Coyote Itinerante con un periódico mural que lanzó 15 aullidos de relatos del barrio. También habría una guarida habilitada como cafetería que fue lugar de eventos como un torneo de ajedrez en el que se enfrentaron los ajedrecistas del barrio contra profesionales, con personajes como un mecánico que entre partido y partido se iba a darle a la talacha.

El libro nos lleva por sus andanzas en la radio, al principio solo como espacio virtual, más tarde con un programa en el IMER y luego, cuando parecía que todo se venía abajo, la crisis siempre creadora los convirtió en la agencia noticiosa que hoy conocemos y que tiene ya dos premios nacionales de periodismo por sus reportajes, el primero sobre la moneda Túmin y el segundo por la serie Manantiales en Resistencia, que cuenta la organización de las comunidades en el cuidado del agua.

El capítulo Maratón Tamaño Caguama, nos relata en una línea de tiempo toda esta epopeya periodística para llevarnos al capítulo más esperado: aquel en que La Coperacha nos revela su fórmula secreta y que no he de revelar aquí justo porque es secreta. Si la quieren conocer tendrán que buscar el libro, pero les puedo adelantar que quien la tome, se adentrará en los huesos de la comunicación comunitaria, esa que es comunidad, vive comunidad y crea comunidad.

Para muestra de lo anterior, encontrarán entre cada capítulo las voces de algunos de los muchos amigos y amigas con las que trabaja La Coperacha, que cuentan desde su vivencia lo que representa esta agencia, su aportación a la construcción de otra economía, su acercamiento respetuoso a las comunidades para mostrar las cosas desde su perspectiva comunal. Se trata de un círculo virtuoso de llevar las historias fuera de la comunidad, pero a la vez acercarlas a más comunidades y lo que esto ha representado para sus protagonistas, a quienes les muestran que sus luchas le importan a mucha gente y les hacen saber que no están solas.

En el último capítulo nos comparten su horizonte. Al mirar su relato, me puse cuántico y recordé un principio de la física, el de la simetría, que es algo así como cambio sin cambio, o cambiar para ser el mismo; la simetría es también un atributo de la belleza, por cierto, atributo también de toda quinceañera. Pienso que esa Coperacha sigue siendo aquel colectivo de los Pedregales que quería contar las historias del barrio porque ahí está la vida y quería contarlas haciendo comunidad. Luego, como ese ejercicio periodístico construye comunidad, La Coperacha ha ido creciendo tanto, que ya no solo abarca el barrio o la ciudad, sino muchos de los territorios que forman México.

Enhorabuena Pablo, Héctor, Chuy y los refuerzos Marcos, Aranza y toda esa red de alianzas y colaboradores, muchos años más de periodismo silvestre.

P.D. Para quienes quieran conocer más sobre la quinceañera aquí les dejo su página lacoperacha.org.mx y también si quieren entrarle a apoyar el periodismo fresco y solidario, pueden hacerlo en la siguiente liga: lacoperacha.org.mx/sumate-y-haz-la-coperacha-solidaria .

*Publicado el 21 de septiembre de 2020 en el blog comunicadores.org

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