PanQ’Ayuda, ejemplo de cooperativismo e inclusión social

Su vínculo con Pascual Boing se basa en una relación de aprendizaje y colaboración.

En Querétaro, el aroma a pan recién horneado de PanQ´Ayuda revela una historia de perseverancia e inclusión laboral. Fundado originalmente como asociación civil en 2007 y transformado en cooperativa en 2012, este proyecto ha demostrado que la discapacidad no es un límite para la excelencia en la alta repostería.

Al calor del horno, la organización ha sabido amasar no solo pan, sino también una vida colectiva basada en la cooperación y el apoyo mutuo, donde la dignidad del trabajo y los vínculos solidarios -como el que mantiene con la Cooperativa Pascual- se cocinan pacientemente.

El panorama de la exclusión laboral
El Censo de Población realizado por el INEGI en 2020 reportó que en Querétaro el 14.99 % de la población (355 mil 47 personas) vive con algún tipo de discapacidad, ya sea motriz, sensorial y de comunicación, intelectual o mental o múltiple. De ese total, 253 mil 772 (71.48%) se encuentran en edad laboral.

Para 2024, el Censo Económico del INEGI registró solo 5 mil 940 personas con discapacidad empleadas en Querétaro. Ante ello, la Red de Discapacidad del estado, demanda programas que garanticen oportunidades educativas y laborales, para asegurar su plena inclusión y participación social.

Frente a este escenario de exclusión, el sector social de la economía representa una alternativa de trabajo digno y adaptado para personas con distintas discapacidades. Un ejemplo de ello es la cooperativa PanQ’Ayuda.

Pan, empleo y talleres de alta calidad
Para Gustavo Montes, socio cooperativista, lo que hace diferente a PanQ’Ayuda es que no hay ninguna empresa administrada por personas en condición de discapacidad, pues generalmente quedan en segundo plano.

El corazón de PanQ’Ayuda reside en su equipo humano. Actualmente, la cooperativa cuenta con 11 colaboradores, de los cuales la mitad son personas con alguna discapacidad. Gustavo destaca que la filosofía de la empresa no es la caridad, sino la calidad gourmet de línea de productos que incluye pasteles, galletas, pays de diversos sabores, entre otros.

Decorando cuidadosamente un pastel de fresa.

La cooperativa busca que el cliente compre el producto porque es excelente en sabor y calidad, y que el hecho de ser elaborado por personas con discapacidad sea un “plus” y no la única razón de compra. Esta búsqueda de excelencia los ha llevado a utilizar ingredientes de primera calidad, como mantequilla pura en lugar de saborizantes, a pesar de los mayores costos de producción.

Con el tiempo, PanQ’Ayuda ha logrado que el 80% de sus ventas se dirijan al sector empresarial, ofreciendo programas de Responsabilidad Social Empresarial, talleres de sensibilización sobre discapacidad y estrategias de inclusión laboral. Más allá de la panadería, la cooperativa aspira a que las minorías accedan no solo a un empleo, sino también a un proyecto de vida digna a través del trabajo colaborativo.

Pascual, un referente
Miguel Ángel Pérez Bonilla, presidente de la Comisión de Educación de la Cooperativa Pascual, recuerda que los invitaron a conocer la cooperativa PanqueAyuda. “Vimos todo el proceso y es un modelo digno de admirar pues están haciendo un esfuerzo para incorporar a los compañeros con discapacidad”, comenta.

La presidenta de PanQ’Ayuda, Ana Yolanda López Domínguez, subraya que su cooperativa tiene la visión de salir adelante a través “del bien común, de la comunidad y de la cooperación”. Por ello ven en Pascual un referente y aliado estratégico, así como un modelo de aprendizaje a seguir. “Han sido nuestro ejemplo, nuestra inspiración, cómo nacieron, cómo han crecido”, afirma.

La Cooperativa Pascual brinda apoyo a nuevas cooperativas mediante orientación y acompañamiento para enfrentar los desafíos del sector, comenta Pérez Bonilla. Además, promueve sus productos en eventos y espacios de comercialización, fomentando vínculos de colaboración que fortalecen la red cooperativista.

Desde el año pasado, destaca Miguel Ángel, Pascual les compra el pan que se distribuye entre los socios que asisten a las asambleas. “Les compramos como 800 piezas por asamblea y cada año tenemos como mínimo tres”, señala.

Sostenibilidad + Innovación
Gustavo Montes habla con orgullo del compromiso de PanQ’Ayuda con la sustentabilidad. Actualmente la cooperativa opera con el 100% de energía solar y composta el 98% de sus residuos orgánicos.   

Gustavo Montes en las instalaciones de su cooperativa.

Esta vocación de trascendencia se refleja en cada etapa de su operación, desde la elección de ingredientes de primera calidad en la elaboración de sus pasteles, roscas y galletas, entre otros.

El espíritu innovador de la cooperativa la llevó a desarrollar una barra energética elaborada con harina de grillo, una alternativa de alto valor proteico y nula huella hídrica. “La hicimos juntos con los chefs, nutriólogos y que sale nuestra barra energética.” Y gracias a este proyecto, “en marzo del año pasado ganamos un premio en la ONU”, recuerda Gustavo con satisfacción.

Sin embargo, la innovación de PanQ’Ayuda va más allá de sus productos. Su principal aporte consiste en impulsar un modelo de trabajo diseñado para personas con distintas discapacidades y adaptado a sus posibilidades y ritmos. Con un enfoque que promueve sus derechos, fomenta la inclusión y transforma el empleo tradicional en un proyecto de vida compartido, la cooperativa demuestra que otra forma de trabajar y producir es posible.

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