
¿Qué ha pasado con el despachador de Boing que ganó un premio literario en Italia?
Braulio Elías Pérez Valencia es trabajador y poeta. Es orgullo de la cooperativa Pascual y de su esposa. Desde hace 5 años colabora en la cooperativa. Fue repartidor-vendedor durante cuatro años en rutas por Cazones, Filomeno Mata, Coyutla y Martínez de la Torre en Veracruz. Hoy es el responsable de la tienda de Pascual en su natal Papantla.
Desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde mantiene el local surtido y brinda la mejor atención a la gente. Mientras viaja, en sus trayectos de la casa al trabajo, viendo la naturaleza, los cambiantes colores del día, sintiendo el sol o la lluvia, escribe sus poemas en una aplicación del celular.
Se hizo viral cuando una publicación en redes sociales informó que había ganado un premio literario en Italia y apeló a la solidaridad de la gente para obtener los recursos, poder viajar y recibir el galardón.
Por la vereda literaria
Comenzó a escribir poemas entre 1989 y 1990 en Tepalcingo, Morelos. “Estaba yo chaval, tenía 19 años. Entonces, pues cuando uno se enamora y hace muchas cosas, ahí comenzó esta historia”, recuerda Braulio. En esos años, que no había respaldos digitales, extravió un poemario con más de 100 textos, hecho de forma artesanal, a lápiz y con interiores de papel cebolla.
A pesar de no contar con una formación académica en literatura, su vocación lo llevó a publicar en diversas páginas de internet y, eventualmente, a inscribirse en certámenes internacionales. La neoyorkina Marcia Falk, de la página de internet Estudio Poético, fue la primera poeta que lo motivó.
A la par de incursionar en estas páginas, Braulio Elías lo hacía en los certámenes de poesía “Los Amorosos” que la Fundación Cultural Pascual realiza cada año por motivo del 14 de febrero y que busca fomentar la creación literaria entre trabajadores. Ahí no ganó nada, pero nunca se desanimó.
En silencio, sin difusión, tres veces obtuvo el galardón en el Premio Literario Internacional “Cosenza-Ciudad Federiciana”, pero su cuarta distinción —por su poema “Escuché mi nombre”— marcó un punto de inflexión.
“Buscándote en el viento/ Tus labios rozaron los míos/ Paralizando todos mis sentidos/ Escuché mi nombre al salir del torbellino”. Así inicia el poema que fue escrito durante las entregas de Boing en Papantla y le dio reconocimiento internacional. En palabras de Braulio, el poema es la historia “de alguien que ya no está aquí”.
Poeta viral
Al no contar con los recursos económicos para viajar a recibir su premio, y tras recibir inicialmente respuestas negativas de apoyo, la situación cambió gracias a su comunidad.
Primero fueron dos amistades suyas, que Braulio nombra como la licenciada Andrea y el licenciado Omar, quienes le ofrecieron su apoyo. Intentaron gestionar recursos ante el ayuntamiento de Papantla, pero sin éxito.
Fue el médico Juan Manuel Pérez, el dueño de la Farmacia San Benito, ubicada en la misma cuadra donde tiene el punto de venta de Boing, quien le dijo “no te desanimes Braulio”. Le tomó una fotografía, le hizo unas preguntas y subió la historia a las redes sociales.
En menos de 20 minutos, la publicación se replicó en unas 10 páginas web, volviéndose viral. “Fue muy rápido”, recuerda Braulio. La gente empezó a pedir una cuenta bancaria para apoyar.
La presión social hizo que el ayuntamiento le otorgara un apoyo económico. “Me aportó una piscachita”, dice. La cooperativa Pascual también puso algunos fondos y un acompañante para que el poeta no se perdiera entre aduanas y transbordos en aeropuertos. Finalmente, la gestión llegó a oídos de Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz, quien hizo su parte para ayudar a Braulio a viajar a Italia.

A pizza y pasta
El 7 de junio fue la ceremonia de entrega de los galardones del XVIII Premio Literario Internacional “Cosenza-Ciudad Federiciana” de la Asociación Sociocultural Club de la Poesía. Para llegar, Braulio tomó el ADO de Papantla a CDMX. Del Aeropuerto Internacional Benito Juárez voló al de Madrid, de Madrid a Roma y de Roma a Cosenza.
“La comida nada que ver con México, pura harina, y además, todo muy caro: un agua chica en 13 euros”, recuerda. La ceremonia fue una experiencia importante, “el arropamiento muy bueno”, dice. Había personas de muchas nacionalidades: italianas, inglesas, rusas, alemanas y de habla castellana.
Aprovechó para recibir los galardones que no había podido recoger anteriormente, hacer vínculos con otros escritores y escritoras internacionales, y recibir otros reconocimientos más, como uno llamado Romeo y Julieta.
El poeta de Pascual, de la mano de la embajadora cultural de Perú en Europa, Clara Salas, a quien conoció en Italia, ya tiene obra incluida en dos antologías internacionales. La primera de ellas llamada “V Antología internacional. Por un mundo mejor. Voces de nuestras raíces”. La segunda es la antología “Poetas del mundo cantan al Perú”, compilada por Manuel López Rodríguez y editado por Caras de la Cultura Ediciones.
Reconocimiento local
Braulio experimentó un agotamiento físico y mental debido al viaje y al repentino acoso de los medios de comunicación, incluyendo entrevistas para medios internacionales como uno de Estados Unidos, cuyo periodista esperó dos horas a que terminara su turno de trabajo.
A su regreso a Papantla, su vida cotidiana cambió radicalmente. Ahora es ampliamente reconocido en su comunidad, donde la gente lo saluda con respeto como “Don Braulio”, le piden fotografías en la calle y las escuelas locales lo buscan para realizarle entrevistas escolares y solicitarle poemas para eventos.
“Los que todavía están mucho más emocionados son los de la Farmacia de San Benito, el doctor Pérez y su familia, pues ellos iniciaron todo”, dice Don Braulio. Su siguiente reto es estudiar una carrera afín, piensa en algo como “Literatura recreativa”, pero anda imaginando cómo sortear los gastos.
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