
Desde la Comunalidad
Jaime Martínez Luna
Guelatao de Juárez, Oaxaca
No solamente se impone una consulta, sino se ostenta el Sometimiento burocrático de prácticas ancestrales. Es decir, no sólo se simula un proceso de consulta, sino que se reglamentan actitudes habituales, eso sí, que responden a un razonamiento totalmente distinto.
Se habla de pluralismo jurídico, pero se actúa para que todo quede expresado en un solo lenguaje; intemporal y descontextualizado.
Pareciera que el Estado se niega a reconocer que está frente a toda una Civilización viva, que tiene fundamentos racionales si se observa dentro de requerimientos científicos occidentales.
El debate ha ido desde señalarse a la iniciativa de ley de los pueblos indígenas y afromexicanos de inconstitucional, hasta de no legislable el modo de vida y acción de los Pueblos Originarios.
No es extraño que también se exijan derechos que preserven la vida de Pueblos enteros. A través del derecho se legitima todo lo existente, y grandes capas de habitantes originarios han entendido que todo debe derechizarse, que todo sea “legal”. Sin embargo, eso también se llama irrespeto a la diversidad de pensamiento y acción, eso también es la obcecación de a todo atribuirle derechos, como si todo razonamiento fuera homogéneo.
Es por todo esto que un grueso de la población originaria no apruebe la iniciativa de la ley, que está en estos días siendo debatida.
La pregunta obvia es, ¿por qué toda práctica social ha de reglamentarse? Aceptemos que todo pueblo se normatiza a su manera, y en las comunidades originarias existe una normatividad, eso sí, no normaliza de manera escrita, lo hace por acuerdos temporales en la asamblea Comunal.
No se olvide que la lectoescritura es una herramienta venida con la invasión, que un acuerdo es oral, temporal y contextual, lo contrario a una ley, que es escrita intemporal y descontextualizada. O sea, una oralidad concreta frente a una lectoescritura almacén de lo imaginario. La primera demuestra su diversidad, su vitalidad, como también, temporalidad porque es vida, y su contexto porque esa vida se da en un contexto concreto.
La plataforma Desinformémonos, acierta cuando señala que lo que se busca es “contener a los pueblos originarios, burocratizando su autonomía, y controlar sus territorios convirtiendo sus modelos de deliberación en reglamentos regulados por el mismo Estado, del que se supone son autónomos.” Claro, este argumento se expone pensando en la misma racionalidad colonial. Si lo viéramos desde la racionalidad que se tiene en los pueblos originarios, se podría afirmar que hay una población originaria que se entiende Cultural y otra que se concibe Natural, que responde al movimiento Natural del Universo, no a la interpretación humana que revela esa, la prepotencia Colonial que desea homogeneizar todo, y en un solo lenguaje.
Muchos dirán, ¿pero no por eso se redactaron los acuerdos de San Andrés? El que se hayan aceptado o no, es otra cosa. Y tienen razón, los acuerdos de San Andrés, se expusieron en códigos liberales, en ese su lenguaje, y en estos años, las reflexiones han madurado, ya se distingue la diferenciabilidad del lenguaje, ya se reconoce que el Castellano es un lenguaje Imperial, y han surgido nuevos argumentos que demuestran la imposibilidad de legislar la normatividad propia. Porque no es lo mismo normatividad desde lo local que desde lo nacional. ¿Por qué? Simplemente porque la vida natural no se puede legislar. Porque la vida no va en línea recta, o derecha. Que incluso puede ser una espiral infinita que ubica al lugar en un tiempo permanentemente distinto. Cuestión que da múltiples argumentos a la integralidad de la vida.
Tampoco atribuimos mala fe, a quienes han impulsado esta ley, pero sí un buen grado de ignorancia epistemológica y una fuerte creencia en la Institucionalidad.
Somos conscientes de vivir tiempos de hegemonía individualista y liberal, por ello no esperamos que esa iniciativa sufra alteraciones, nos conforta el hecho de saber que la actitud originaria es muy generosa y se adapta incluso a las enfermedades. Seguiremos viendo de pie a nuestros hermanos que paulatinamente le dan fortaleza a su acción y pensamiento.
Imagen: Alejandro Santiago (Teococuilco, Oaxaca,1964-Oaxaca, Ciudad de Oaxaca-2013). Sin título.
Colaboraciones anteriores:




























