Ecos del 82: La solidaridad sigue resonando en Pascual

0
39
Foto: Esc Sec Gral “Demetrio Vallejo Martínez”

La secundaria Demetrio Vallejo, en Matías Romero, celebra 30 años en alianza con Pascual.

A más de 40 años de establecer vínculos con el líder ferrocarrilero Demetrio Vallejo, la ahora Cooperativa Pascual sigue honrando la solidaridad de aquel que les pidió “no olvidar”

Año tras año, una comisión de cooperativistas viaja a tierras oaxaqueñas en homenaje a su mentor de lucha y también para celebrar su vida con actos solidarios en el ámbito de la educación pública.

Esta es la historia de la estrecha relación de Pascual con una escuela secundaria en tierras ferrocarrileras de Oaxaca que lleva por nombre, cuál más, el de Demetrio Vallejo Martínez. 

El ímpetu de una comisión representativa de Pascual para llegar todos los días 7 de noviembre a la Secundaria General “Demetrio Vallejo Martínez”, no lo ha detenido ni el terremoto del 2017 ni la pandemia por COVID-19 en 2020 y 2021, pero ¿a qué se debe tan férrea tradición cuyo común denominador es el apellido de Demetrio?

Hagamos un poco de memoria
Vallejo asesoró a los trabajadores de la entonces “Refrescos Pascual” cuando, en 1982, ya planeaban un paro de labores para exigir a su patrón mejores condiciones laborales. Los huelguistas han contado que, en una reunión con el líder ferrocarrilero, él les sugirió: «que sea mañana mismo».

Los tomó algo desprevenidos, pero también asumió cartas en el asunto: Vallejo estuvo asesorando y coordinando las acciones que, a la postre, llevarían a un triunfo histórico para la clase trabajadora mexicana con la creación de la Sociedad Cooperativa Trabajadores de Pascual. Fue “su proyecto más acabado”, afirmaría después el periodista Antonio Valle: “Pascual es la heredera directa del pensamiento de Demetrio Vallejo”.

Nombre es destino
Para 1995 la cooperativa ya operaba más estable, tenía plantas productoras nuevas y hasta una fundación cultural. Paralelamente, en Matías Romero, Oaxaca, se desarrollaba un hecho fundacional: el profesor Luis Fernando Canseco Girón gestionaba la creación de una escuela secundaria ahí, en tierras ferrocarrileras, y barajaba nombres para la nueva institución educativa. 

Había dos opciones, ambas de notables oaxaqueños: Rufino Tamayo y Demetrio Vallejo. A lo mejor en algún otro universo el profesor Canseco eligió a Rufino Tamayo, pero en el nuestro la escuela secundaria se llama Demetrio Vallejo, y ese simple hecho marcó su historia y la de Pascual.

Elegido el nombre, la secundaria empezó a operar, solo que en instalaciones prestadas, pues no contaba con un terreno propio para edificar los salones. Es en ese contexto que se inaugura la relación de la secundaria con Pascual, pues el profesor Canseco acudió a la cooperativa con la petición de ayudarles en la adquisición de un predio. 

En 2001, Pascual hizo una aportación económica para completar la compra de dicho terreno; la otra parte del costo la puso la Presidencia Municipal de Matías Romero. El nuevísimo edificio, destinado a hospedar la fuerza adolescente de las y los estudiantes, se construyó en un predio ubicado en la calle que divide Matías Romero de Rincón Viejo, por lo que el alumnado en la secundaria proviene de ambas localidades.

“Tenemos raíces de la clase trabajadora ferrocarrilera”
Julián de Jesús Díaz es el actual director de la Secundaria General “Demetrio Vallejo Martínez”. Tiene 39 años de servicio profesional y lleva 13 años al frente de dicha institución. Su padre fue ferrocarrilero y recuerda que “de niño escuchaba que se reunían los trabajadores, que venía la huelga y cuestiones de cómo defender la causa. Eso de pequeño se va desarrollando en uno”.

Julián de Jesús Díaz, director de la Escuela Secundaria General “Demetrio Vallejo Martínez”.

Matías Romero tiene una historia particular, pues es una ciudad oaxaqueña que nació a razón de que, en el gobierno de Porfirio Díaz, se eligió ese sitio estratégico para instalar talleres y oficinas que sirvieran a la operación del tren que viajaba de Coatzacoalcos a Salina Cruz. De ahí el mote de “ciudad ferrocarrilera”.

Tan fuerte es la vena ferrocarrilera en la región que en la secundaria está implementado el programa “El rescate del ferrocarril y sus vagones del conocimiento”, que son básicamente actividades complementarias, agrupadas en “vagones”, relacionadas con las materias en el plan de estudios. Por poner un ejemplo: los alumnos practican papiroflexia o ajedrez en el vagón de matemáticas. 

En total son doce vagones, donde hay prácticas de danza, música, gastronomía, artesanía, béisbol, canto y un amplio etcétera. Este programa fue planeado e implementado durante la dirección del profesor Julián y teje la herencia ferrocarrilera del pueblo con el compromiso de ofrecer educación complementaria y de excelencia para los estudiantes.

La creación del programa les llevó 6 años y, de acuerdo al director no fue fácil, requirió reuniones, análisis, debate de ideas, recesos y reorganizaciones. Este programa es parte de la implementación del Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca (PTEO), una propuesta pedagógica alternativa creada en 2008 por la Sección XXII del magisterio oaxaqueño.

El apoyo de Vallejo hace eco en la educación
El nombre ha marcado el destino de la secundaria. Pues, al haber en sus instalaciones bustos de Demetrio Vallejo, Pascual envía cada año comisiones que asisten a la ceremonia cívica en honor del natalicio de Demetrio, el 7 de noviembre. Pero la comisión de Patos y Lulús no va sola, y esto siempre ha sido grato para el estudiantado y la comunidad. “Es un día de fiesta en la institución porque ya se sabe que la cooperativa Pascual va a estar con nosotros”, comenta el director.

Una visita típica de Pascual, en conmemoración de quien los acompañó en la lucha, empieza a las siete de la mañana en los patios de la secundaria, donde una ceremonia cívica toma lugar; siguen actividades culturales y también la donación de artículos que Pascual lleva para ayudar y motivar a las y los estudiantes. Han llevado desde balones hasta equipo para la sala de cómputo e implementos para la cafetería de la secundaria.

El director Julián reconoce en lo personal y también como parte del colectivo escolar que la presencia de Pascual está “en cualquier situación y circunstancia”. Una muestra de ello es que estuvieron ahí en 2017, tras el terremoto que sacudió el país. “Nos dejaron un torton lleno de mercancías, leche, agua, víveres. Y nos dicen: «todo para que se le reparta a los padres de familia, a la sociedad que los necesite», en esos días en que estábamos sufriendo”.

Algo similar pasó en 2020 y 2021, en medio de la pandemia por Covid-19. Aquí se sincera el director: “Pensé que no iban a llegar por lo que estaba sucediendo… llegaron pocos, llegó una comisión, pero estuvieron”, dice mientras asiente y asoma una sonrisa. 

En aquella ocasión, Pascual llevó laptops para las y los estudiantes con mejores promedios, con el objetivo de que pudieran continuar estudiando a distancia desde sus casas. “La entrega se hace de manera directa; nosotros [el personal de la secundaria] no interferimos”, aclara el profe. Y agrega que la secundaria entregó listas de mejores promedios cuando Pascual se las solicitó para que ellos hicieran el reparto de computadoras.

Ponerle color y alegría a la protesta
La entrevista al maestro Julián para conocer y contar la historia de la secundaria fue posible gracias a que él, 20 alumnos y 20 padres y madres de familia viajaron desde Oaxaca hasta la Ciudad de México en el marco del pasado Día del Trabajo, el 1 de mayo de 2026, con todo y sus instrumentos musicales.

Batucada de la escuela secundaria marchando y tocando en Paseo de la Reforma

La invitación a la secundaria para venir a la Ciudad de México la hizo Pascual en la visita de 2025, y aquí el profe se vuelve a sincerar: “Dije: «no creo»”, ya que, nos detalla, la escuela no tiene transporte propio ni recursos para costear el viaje. Al final, y tras varios «no creo» del director, nos cuenta que Pascual no solo cubrió el costo del autobús de ida y vuelta, sino que también se hizo cargo de alimentación, hospedaje y logística para la estancia de los 41 invitados. ¿Qué diría Demetrio de que no alquilaron mejor un buen tren? 

La travesía de casi 700 kilómetros en autobús fortaleció la relación de apoyo mutuo, pues primero visitaron la planta productiva de la cooperativa en Tizayuca, Hidalgo. Al día siguiente, en el mero centro de la CDMX, del vagón de música descendieron 20 jóvenes con batacas y tambores al hombro y se sumaron al contingente de Pascual en la marcha del Día del Trabajo. “Sus tambores retumbaron por las calles del Centro Histórico, llenando el recorrido de color y alegría”, afirmó Héctor Martínez, presidente de la Cooperativa Pascual.

Acerca de los instrumentos de la juvenil batucada, comenta el director que “nos los llevaron en una de las visitas… así es como se formó este grupo de la batucada”. Fue en la visita de Pascual en 2024 cuando donaron estos instrumentos y, junto con otros tambores y el esfuerzo del profesor de música José Rafael Estudillo, se completó la batucada de la Escuela Secundaria General “Demetrio Vallejo Martínez”. Estos instrumentos de marcha, también denominados “aviones”, son un juego de varios tambores acoplados que se portan con un arnés en los hombros, también son comúnmente utilizados en bandas de guerra.

La batucada ha cobrado popularidad local y pueblos vecinos a Matías Romero solicitan sus notas en desfiles o eventos culturales. La participación de la batucada no se cobra, es solidaria. “Solo se les pide a quienes los solicitan que apoyen con un vaso de agua y algún alimento a los jóvenes músicos”, agrega el director. 

El cambio generacional en Pascual mantiene las relaciones solidarias
Las decisiones de los donativos que realiza Pascual a la secundaria no son decisiones arbitrarias individuales, sino que se socializan. Cada propuesta se plantea, discute y decide en las sesiones de consejo de la cooperativa.

El vínculo de Pascual con la escuela lleva más de 25 años; en ese tiempo han rotado muchas veces las personas con cargos en los órganos de gobierno de la cooperativa, y sin embargo, la solidaridad se mantiene constante. 

Miguel Ángel Pérez y Alfonso Sangines, de la Comisión de Educación de Pascual, comparten los motivos que tiene la cooperativa, desde la óptica de las nuevas generaciones, para ser aliada de causas como la que persigue la secundaria: “La cooperativa se siente con ese compromiso. Cambiamos de gestión, cambiamos de consejeros, de comisionados. Sin embargo, la tradición se ha ido manteniendo”, declara Alfonso.

Miguel cierra la pinza de esta idea: “Nuestra sangre todavía trae ese movimiento de lucha que nuestros padres vivieron y queremos hacer que los compañeros también lo sientan”.

Alumnos y alumnas de la escuela secundaria en la planta de Tizayuca de Pascual / Foto: Esc Sec Gral “Demetrio Vallejo Martínez”

Al respecto de qué busca generar Pascual en este vínculo tan directo con estudiantes de la secundaria, Alfonso declara que desean “seguir motivando a los mismos alumnos a que sigan participando, a que sigan echándole ganas a la escuela”, y que “seguiremos teniendo esa convicción de apoyarnos mutuamente; se sigue transmitiendo esa solidaridad entre la escuela y la cooperativa”.

El 17 de mayo de 1982, los trabajadores de Pascual conocieron a Demetrio Vallejo. Sus palabras hicieron eco y, a través de hechos solidarios, una escuela secundaria en el estado natal del líder ferrocarrilero hoy cuenta con un aliado fraterno en su andar educativo.

Notas relacionadas:

Necesitamos murales que tengan patas y acompañen las luchas obreras: Mauricio Gómez Morín

“Ya volvimos a salir”

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor deja un comentario
Por favor ingresa tu nombre