Consulta Maya evidencia que pueblos originarios no son sujetos de derecho

Foto: Indignación AC

Equipo Indignación presenta graves deficiencias que tuvo el proceso de consulta maya.

Redacción La Coperacha
Ciudad de México // 19 de diciembre de 2019

La consulta indígena sobre el Tren Maya tuvo grandes deficiencias y demostró que los pueblos originarios son vistos por el gobierno como objetos de política y no como sujetos de derecho, afirmó el grupo Indignación.

El equipo de defensores de Indignación, organización que ha acompañado procesos de defensa del territorio del pueblo maya, emitió tres observaciones a la consulta en temas referentes al nivel económico, ecológico y de reconocimiento y respeto a los pueblos originarios.

Para Indignación se desaprovechó la oportunidad de cambiar el paradigma y realizar la consulta “con” los pueblos, en cambio se hizo “para” ellos. “No se decidió con ellos los tiempos entre las fases informativa y deliberativa, ni se alentó la deliberación participativa en las comunidades”.

Una de las mayores deficiencias fue, de acuerdo a Indignación, no definirse claramente quienes serían los sujetos de consulta. No se conocieron el parámetro de la consulta para conocer a los “representantes legítimos” del pueblo maya. Tampoco se garantizó la inclusión de mujeres y de la niñez.

En cuanto al nivel económico, se destaca el uso del mismo discurso de desarrollo que en la Riviera Maya, el cual se ha convertido en un “ejemplo de depredación ambiental, desigualdad estructural y de inseguridad social”. Nada asegura, salvo la palabra del gobierno, que no se repetirá lo mismo con el Tren maya, apunta Indignación.

Hay una preocupación reforzada por el Fideicomiso de Inversión en Infraestructura y Bienes Raíces (Fibra), que a decir de investigadores son instrumentos de inversión inmobilaria “que han permitido que el capital transnacional se fije y se territorialice en distintas partes del mundo” a través de parques industriales, centros comerciales, entre otros.

Además, no se puso nada en la consulta sobre los subcentros urbanos de corte turístico, o polos de desarrollo. Tampoco se habló de los beneficios económicos que recibirán las poblaciones en comparación con los que obtendrán los grandes inversionistas.

En cuanto al nivel ecológico, Indignación expuso que es “especialmente grave” que ocurrieran las fases de consulta y deliberación sin que el gobierno haya presentado las manifestaciones de impacto ambiental (MIA).

“La característica de ser una consulta previa e informada deja de cumplirse desde el momento de que un elemento de la importancia de las MIA, deja de estar al alcance de los pueblos consultados”, apuntó.

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