
Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca exige al Gobierno dejar de simular.
“Nuestros ancestros nos enseñaron que el maíz y la milpa son el corazón de la comunalidad y es lo que nos ha permitido y nos permitirá sobrevivir como pueblos”, planteó el Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca, al conmemorar el Día Nacional del Maíz en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO).
Al leer la Declaratoria del Foro Agroecológico “La Milpa como Alternativa de Vida”, representantes de organizaciones campesinas rechazaron las políticas gubernamentales, ya que “no están orientadas a construir soberanía alimentaria”, en cambio, protegen la agricultura industrial trasnacional y empujan al campo a una situación desastrosa.
Denunciaron que “los programas gubernamentales hacia la población rural están orientados a promover la migración para vaciar el campo y enquistar sus megaproyectos en los territorios desalojados”.
En específico señalaron que Sembrando Vida y Producción para el Bienestar “se han enfocado en la destrucción de las formas de organización comunitaria y de nuestros sistemas tradicionales de cultivo”; pues además, impusieron un modelo de gestión de la tierra a ejidos y comunidades que ha impedido su acceso para mujeres y jóvenes.
Sostuvieron que la industria agrícola es una de las principales causantes de enfermedades porque produce con venenos como herbicidas, insecticidas, fungicidas, entre otros, que “se van acumulando en los cuerpos de humanos, de los animales que nos alimentan, de la flora y fauna silvestre, y del agua que se encuentra hasta en las nubes”.
No simular
“Al gobierno de México le demandamos que deje de simular que apoya al campo mexicano”. Denunciaron que la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) y la Secretaria de Economía promueven el uso de diferentes formas de manipulación genética en cultivos e insectos, plaguicidas con ARN y en moscas transgéncicas. “En un país de alta biodiversidad como México eso tendría efectos muy graves en el ambiente”, apuntaron.
Rechazaron el anuncio que hizo Marcelo Ebrard, secretario de Economía, sobre la producción del “biofungicida” de ARN con edición genética. Responsabilizaron al gobierno mexicano “por no aplicar el principio de precaución e intentar engañar a la población mexicana diciendo que esta nueva tecnología es benéfica”.
Milpa y resistencia
Ante ese escenario, la declaratoria enfatizó que “la milpa es comunidad en resistencia” y su defensa se hará a contracorriente como también se hace con la defensa del territorio.
“En Oaxaca se sigue sembrando maíz porque nuestra lógica no está atada al capital”. Invitaron seguir con la siembra e intercambio de semillas nativas y criollas, así como a usar las formas de reciprocidad de los pueblos como la guelaguetza, pues “no requiere del dinero para resolver nuestros problemas”.
Hicieron un llamado a no permitir la renta o venta de tierras que promueven el acaparamiento; a detener el envenenamiento del campo y el agua; a motivar a las nuevas generaciones a trabajar en el campo, para aprender a subsistir “conociendo, trabajando y disfrutando nuestros territorios ancestrales”.
Así mismo, llamaron a difundir la agroecología y las prácticas agrícolas tradicionales, a proteger los mantos freáticos con prácticas para la retención de suelo y agua, así como a incorporar los saberes de las comunidades en la currícula escolar, para que las infancias respeten y aprendan del trabajo campesino, se consuman alimentos sanos y se evite la introducción de programas ajenos a la cultura indígena.
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